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El Expreso del Sol de Pilar Vélez: Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia

Por Alejandra García Mogollón

La novela de Pilar Vélez, El Expreso del Sol, contiene el camino trenzado que  lleva un tren coloreado con recuerdos de tres generaciones que cuentan de cerca las diferentes formas de violencia sufrida y con ello la radiografía desde el interior de una familia. Es por ello que la novela hace parte de la historia de Colombia, anidada en las alas que lograron volar más allá de la esperanza, pero sin borrar las palabras, los hilos que se unieron a esas vidas que de forma magistral nos entrega Pilar, quien cuenta cada paso de sus muertos, de los vivos, de almas que orquestaron las vidas que fácilmente pueden ser recreadas por la imaginación del lector, con imágenes cristalinas, bien logradas por la escritora, quien hace ese recorrido por su mapa personal para darle mayor verosimilitud a la novela; así como la voz de la Abuela Rosario, quien con tenacidad, dureza que le fue legada y es la única forma que sabe enseñar, vivir y entregar a su familia los refranes, creencias y filosofía misma de vida que debían aceptar porque “quien nació para tamal, del cielo le caen las hojas”.

“Querer el olvido es un problema antropológico: desde siempre, el hombre sintió el deseo de reescribir su propia biografía, de cambiar el pasado, borrar las huellas, las suyas y las de los demás (…) la lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.

Milán Kundera.

Esta novela nos lleva a la claridad de que el olvido no solo es un error, pues sin las remembranzas de un pueblo, de una familia, de una niña, olvidaríamos cómo somos, el cómo llegamos a un lugar y la ternura de ese sentir propio del individuo al recordar su hogar, el arraigo a su tierra, las voces, historias, sonidos, rasgos que lo acompañaron en la niñez y construyeron de él ese ser único que lo constituye.

La política, la religión, el dolor, son todos hijos de los mismos miedos: la indiferencia.

El relato de un país que ha crecido en medio de diversas formas de violencia, desde sus cimientos, en la historia y que se siguen cimentando con el pasar de los días: hogares fragmentados, luchas por colores, disputas por opinión y color, ahogados por días de espera absurda a la llegada de un redentor, es todo ello lo que desdibuja Pilar con su novela, sin discursos austeros o pérdidas en referencias históricas. La novela deja la certeza diluida en Corintia, quien a oídas  pasó de tener sus esperanzas en el personaje idealizado de Simón Bolívar, pero con el tiempo y los cambios resultados del viaje por El Expreso del Sol, fue el señor de los Milagros el custodio de sus sueños y plegarias. Todo ello fue acompañado por el dolor que iba dejando el látigo, fiel compañero de la sábila y la representación del cristo que bajó a la tierra para salvar a todos, pero que en el caso de Corintia no le daba aliciente en sus momentos de angustia, como lo deja ver aquí: “lo curioso es que ni Jesús, que también fue martirizado a latigazos se apiadaba de nosotros”, un fragmento que deja ver el dolor de una niña por sus actos puramente sencillos y dignos de la edad que a la acompañaban, pero a los que nos hemos acostumbrado a condenar en los infantes, por no comprender el mundo de los adultos, como si fuera su responsabilidad nata. Capítulos llenos de estas imágenes y relatos que dan cuenta de la violencia intrafamiliar, hacia la mujer, donde esta se ve vulnerada por ser quien es en una sociedad que aún no ha aprendido a dar valor y crianza a generaciones tolerantes.

Los retratos encontrados en la novela, sobre él como se vivió y se vive aún en Colombia, con su idiosincrasia y costumbres siguen presentes en los hogares, en las calles, en los dichos y creencias, con la niñez de duras lecciones que se siguen heredando. Vemos en la abuela de Corintia a una tan cercana que hasta la voz se puede crear en el imaginario. Ese retrato de Colombia que desea olvidar la violencia con la que nos acostumbramos a crecer.

El poeta palestino Mourid Barghouti escribió: que si se pretende despojar a un pueblo, la forma más simple es contar su historia y comenzar con “en segundo lugar”.  Es como contar la colonización de América sin tener presente todo el acervo cultural de los africanos traídos a la fuerza. O contar la historia de una familia sin tener presente su pueblo y antepasados”.

¿El por qué contarnos? ¿el por qué reescribir sobre lo que nos hace una esencia, el ser? Ese mapa personal, a lo que llamamos historia, esa que cargamos a cualquier lugar, país, relación, proyecto o sueño que se emprende en la vida, allí prevalece el encuentro con el pasado, los aprendizajes, reestructuraciones de lo que sé es.

Se puede ver a la abuela tejer y tejer como palabras bordadas en la novela, una imagen bien lograda que se puede asociar al contar el pasado en medio del tejido presente, como lo hacen las abuelas mayores del Valle del Sibundoy en Putumayo, quienes tejen y cuentan; cuentan y escriben con hilos las historias del pasado transmitido a las nuevas generaciones, mientras los hilos toman formas de colores e historias que los contienen como comunidad, se asemejan a la abuela de Corintia quien habló lo justo para intrigar a Corintia y así permitir el reencuentro con las verdades del pasado, pero a su vez el nuevo tejido de camino al sol.

Para la abuela los acontecimientos de lucha se entrelazaron con dos muertes, no por tiempo, pero si por las consecuencias del dolor, con marcas de cambio: el abuelo con su dolorosa partida dejando a su paso una carga enorme, entre majada por la lucha de poderes, colores, bipartidos que azotaron a los hermanos, hijos y hasta la religión tomando partido, con el abandono a su objetivo con el desamparo al pueblo. Y el segundo acontecimiento, con estricta relación de dolores y lealtades con el abuelo  de Corintia, fue la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, un hecho que hizo verter ríos negros ante la luna, de tantos compatriotas que no se lograron perdonar en medio del dolor.

Es por todo lo anterior que El Expreso del Sol ofrece un protagonista que camina con Corintia y lleva de camino al Sol: el amor; con esa capacidad de resiliencia construida con los sueños inacabables, permitiendo construir un desenlace de amor con el mensaje pertinente en esta coyuntura social por la que atraviesa Colombia.

“Siempre he pensado que es imposible compenetrarse con un lugar o una persona sin entender todas las historias de ese lugar o esa persona… Las historias importan, muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota”.

Chimamanda Ngozi Adichie.

Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia, que anticipe a la reconstrucción de la reparación, que los pueblos puedan transitar y encontrarse con el pasado en una reconciliación y esperanza, tan solo posible para ese momento, para ese pueblo.

Alejandra García MogollónProfesora Alejandra García Mogollón. Poeta. Candidata a optar por el título en Doctorado en Ciencias de la Educación, Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín – Venezuela. Colaboradora en Editoral Snow fountain, Miami. Directora, locutora y productora en programa Radial Cafeletreando, desde 2007.

Embajadora de Buena Voluntad de la Organización Internacional Mi Libro Hispano. Directora de proyectos de la organización Mi Libro Hispano Colombia.
Publicó su primer libro Al Compás de la Soledad, lanzado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2017. Directora de talleres de escritura y jurado en la segunda fase del Concurso Nacional de Cuento RCN y el Ministerio de Educación de Colombia, 2008 al 2017. Invitada al Cuarto encuentro de Mujeres Poetas del Caribe colombiano, Córdoba 2017.
Soprano en el Estudio Coral de Bogotá, 2016. Directora del Coro Santanderista, Colegio Francisco de Paula Santander, proyecto Distrital Canta Bogotá Canta, 2017. Soprano en el proyecto 1000 Voces por la Paz. Invitada como poeta y cantante al Encuentro Internacional El Arte No Tiene Nacionalidad Crece 2016 en el capitolio Nacional.
Jurado de la convocatoria “Beca para la publicación de libros inéditos de interés regional” 2015, del Ministerio de Cultura de Colombia. Hizo parte del comité editorial de las obras que participaron en el Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura 2013.
Ponencia “Relata Nodo Oriente contra el olvido y la indiferencia.” en el marco del I Encuentro de programas de Creación literaria y Escrituras creativas de las Américas. Marzo, 2015.
Sus textos poéticos han sido publicados en una antología en Colombia, en revistas nacionales e internacionales y leídos en programas radiales en Argentina.
Finalista en el concurso de microrelatos de la Revista Oveja Negra en Argentina, 2009. Participó en las Antologías: Laberintos del gallinero, En 1 millón de Poemas por la paz.
Coordinó un proyecto de recuperación de la memoria en el Oriente colombiano y el libro Contra el olvido y la indiferencia, 2015 en el marco de la Red Relata y Mincultura. Invitada al XI Encuentro de Escritores del Caribe Colombiano, Sahagún 2011.
Directora de talleres literarios adscritos a Ministerio de Cultura en Corozal y Sincelejo, 2008 al 2013. Promotora de talleres de escritura en la Fundación Laberinto desde 2007 al 2013. Coordinó programas de apoyos a Talleres Literarios en la Red Relata de Mincultura en el Caribe y Oriente colombiano en los años 2013 y 2014.
Directora de un taller en el programa Palabras Justas (FUNDALECTURA) y el INPEC con un taller de escritura con población del programa Justicia Y Paz en la cárcel de Montería. Directora de dos talleres para internos e internas, en el programa Libertad Bajo Palabra en la cárcel la Vega de Sincelejo desde el año 2009 al 2014.
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Con El Expreso del Sol de Pilar Vélez la escritura se convierte en instrumento de paz

Conversamos con Pilar Vélez Zamparelli, escritora colombiana radicada en Miami, a propósito de su visita a Colombia donde desde el 19 de abril hará un  tour por Bogotá y Cali, su ciudad natal, para presentar su primera novela, El Expreso del Sol, ganadora del Primer lugar del International Latino Book Awards – Best non fiction / Autobiography 2016, el certamen más prestigioso de los Estados Unidos para la literatura hispana.

La escritora también estará presente en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2017, el evento cultural más representativo y tradicional en Colombia, que reúne durante 14 días a más de 500 mil personas que participan en más de mil doscientos eventos con autores, presentaciones de libros y actividades culturales, con un reconocimiento internacional que la consolida como uno de los eventos de mayor nivel e importancia en Latinoamérica y que este año arriba a su edición número 30.

En el marco de FILBo, Pilar Vélez cumple con dos fechas importantes. La primera el jueves 27 de abril a las 12 p.m. en el salón H presentando la charla “Escritura, educación y cátedra para la paz”, bajo la moderación de la escritora Beatriz Vanegas Athias, y luego el sábado 29 de abril a las 5 p.m. en el salón H, la presentación oficial de El Expreso del Sol a cargo del escritor y poeta José Luis Díaz Granados.

Por Evelyn Navas Abdulkadir

@ecnaproasesoria

¿Cómo puede la escritura servir para promover la paz y dar a conocer los verdaderos efectos de la violencia sobre las víctimas, en especial las mujeres y sus hijos, o la familia en general?

 “La escritura es un recurso que cumple con múltiples propósitos. Escribir es un acto personal mediante el cual nuestro ser interior se comunica obedeciendo la intimidad de su propio tiempo y espacio, y de una forma más reflexiva; el dolor o la emoción encuentran un lugar para liberarse… Es allí, donde el recurso de la escritura es fundamental como canal de comunicación para atestiguar la historia personal, en este caso la de aquellos que han sufrido a causa de la violencia para que sus pérdidas no se limiten a las estadísticas y que éstas sean vistas con humanidad. Cada víctima tiene un rostro, un nombre, una historia y algo que decir. La escritura puede ser su voz, su desahogo y la catarsis para que en su ser se acune de nuevo la esperanza. La escritura servirá para documentar, pero también para liberar y aportar a la sociedad los diferentes ángulos de la violencia y sus reales repercusiones en la vida de los afectados.

Para que haya paz se necesita de un proceso de reconocimiento y confrontación de la verdad, reconstruir la historia que ha sido fragmentada y hasta cierto punto convertida en un eterno purgatorio. Como  sociedad, independiente de que nos guste o no,  necesitamos asumir lo que nos ha pasado, y una de las formas de revelar y afrontar esta verdad es mediante la escritura, la educación y el poder sanador de las artes. Es hora de que comencemos a escribir la historia de la paz en nuestro país, para que sea testimonio y enseñanza para las nuevas generaciones”.

Educar para la paz es fundamental para afianzar el proceso de pacificación en Colombia. ¿Qué significa una obra como El Expreso del Sol para el proceso de paz? ¿Qué aporta este libro al país en este momento histórico?

“El Expreso del Sol es el testimonio de los estragos de la violencia narrados a través de los ojos de una niña, Corintia, quien revela las repercusiones que trascendieron a tres generaciones de una misma familia. Esta historia, basada en hechos de la vida real, devela la mutación de la violencia, especialmente los efectos en las mujeres y los niños. Pone de manifiesto la necesidad de que cada ser humano enfrente su historia y se reconcilie con la realidad personal y social para proyectarse hacia el futuro. En la obra, Corintia se cuestiona, indaga, filosofa… desnuda a los personajes, llora y ríe con ellos los escucha… los perdona.

El Expreso del Sol es un viaje por las estaciones de la vida de los desplazados que aporta testimonios de la vida rural y urbana, y expone la problemática social que enfrentan los grupos marginados, no solo aquellos que han sufrido el exilio forzado, sino también los que han heredado la pobreza de generación en generación, y por qué no decirlo: la violencia. Esta obra evidencia el peso que ha recaído sobre la mujer, la importancia del hombre como jefe de hogar, la situación de la infancia y de los jóvenes que han germinado en medio del conflicto y la descomposición social. Pone de manifiesto la urgencia de recuperar los valores, de reconstruir las familias y reconciliarnos como sociedad para que seamos protagonistas de la paz y la justicia social”.

¿Qué tan importante es el perdón y la reconciliación a nivel familiar, comunitario y estatal para el afianzamiento del proceso de paz en Colombia?

“Mandela, a quien admiro mucho, dijo: ‘Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con él. Entonces se vuelve tu compañero’. Sin duda, es un paso muy difícil. Invitar al diálogo a una persona que te ha herido profundamente para que juntos encuentren el camino de la reconciliación requiere de una gran fortaleza espiritual. Pero hay que recordar que nadie nace odiando y que la paz es un estado al que podemos volver si en realidad lo deseamos, independiente del gobierno y los acuerdos o del mismo acto de contrición de la persona que nos ha herido. El objetivo es sembrar la paz en el corazón y esto se logra a través del perdón. Quien perdona se libera, vive de nuevo, a pesar de las circunstancias en que se encuentre. Cuando una persona goza de la paz, la proyecta en sus relaciones interpersonales con su familia y con la comunidad. La primera reconciliación es a nivel personal. A veces creemos que el acto de perdón comienza cuando el otro lo pide, -pero el perdón comienza en uno mismo, no en el otro-. No podemos darle ese poder a un tercero o delegar la responsabilidad en la sociedad. La reparación tomará años, por lo que es necesario que se implemente un plan acorde a nuestra situación nacional, que lleve a un verdadero cambio social y a una cultura de paz sostenible”.

La protagonista, Corintia, vive su propio proceso de reconocimiento de los efectos de la violencia en su propia familia a través de su travesía personal, ¿Qué valores les muestra Corintia a todos para superar su realidad sobre la violencia, el desplazamiento y el exilio forzado? ¿Se puede lograr la felicidad luego de tanto dolor e infortunios?

“Corintia es un personaje que decide caminar el sendero de la paz y no plantar muros sobre el dolor. Ella pudiera seguir de largo, pasar por encima de su historia, ser indiferente y hacer su propio camino, pero decide enfrentarse ‘a sus fantasmas’ y encarar aquella carga que lleva a la espalda: el pasado que le duele. Cuando ella creía haber logrado una estabilidad y el control sobre su vida, se da cuenta de que no puede arriesgarse a que el tiempo y la distancia lo curen todo, pues en esta espera se le puede ir la vida. Este proceso la lleva a una madurez como personaje, pues  se llena de valor para enfrentar su historia y conocer la verdad de quienes le antecedieron y le hicieron daño. Se da a la tarea de establecer ese diálogo, a veces antagónico y doloroso, para poder comprender el contexto que ha marcado a su familia y reconocer las ataduras que debe romper para llegar al perdón y al amor.

Respondiendo a tu pregunta sobre si se puede lograr la felicidad después de tanto dolor e infortunios te diría que sí. Soy consciente de que el viaje en las estaciones de El Expreso del Sol no termina y que Corintia, al igual que todos los desplazados y las personas que han sufrido la violencia, llevan huellas muy profundas que los acompañarán por siempre. Sin embargo, la catarsis que ha experimentado Corintia y a través de ella, los personajes de este relato, conlleva a un estado de liberación. En Corintia ya no reina el miedo ni el dolor, sino un sentimiento de amor”.

Como colombiana radicada fuera del país, ¿Qué tan autobiográfica es la novela El Expreso del Sol?

“Muchas de las personas que han leído la novela El Expreso del Sol se han sentido identificadas con la historia puesto que retrata sus vidas o las de sus familias. Para algunos lectores ha sido un reencuentro con una parte de sus vidas que les ha hecho valorar la paz y todo el esfuerzo que han hecho sus abuelos o sus padres – y ellos mismos- para superar el legado histórico. La narrativa evidencia por lo menos una decena de problemas sociales a raíz del conflicto político, la pobreza y la falta de oportunidades. Yo diría que esta obra no es solo mi autobiografía o la de mi familia o la de un círculo de amigos, más bien es la voz de un pueblo que vivió la historia y me permitió dar a conocer su voz”.

A nivel personal, ¿Qué representa esta historia en su vida? ¿Qué enseñanzas le legó?

“Es un sueño hecho realidad. En parte, Corintia fue salvada por los sueños que construía cuando subía a la rama de su árbol de mango. Unos cuantos centímetros arriba del suelo significaban para ella el derecho a la libertad de soñar y alejarse momentáneamente de su realidad, o al menos, contemplarla desde una aparente distancia. Hoy, al igual que ayer, este libro significa eso para mí, ser libre. Compartir a través de la escritura, y sin sentir vergüenza o temor, el camino que he recorrido hasta llegar aquí. Como personaje y autora, me siento comprometida a levantar mi voz por aquellos que no pudieron o que no pueden hacerlo; especialmente, dar a conocer otros aspectos vitales de la problemática que enfrentan las mujeres que han sido víctimas del conflicto y de la violencia sistémica que ha azotado a nuestro país. Ellas, -muchas, viudas o madres solteras-, son las encargadas de educar a la nueva generación de hombres y mujeres que escribirán el futuro, por lo que es imprescindible que cuenten con verdaderos programas de apoyo. Esta coyuntura puede ser una gran oportunidad para que otros problemas sociales sean tratados a nivel de gobierno y de sociedad civil”.

¿Qué mensaje como escritora y como colombiana de la diáspora en Estados Unidos, le deja a quiénes también han vivido la violencia, la guerra y el exilio en su país?

“Colombia es una gran nación y es capaz de lograr la anhelada paz más allá de los acuerdos, gracias a la buena fe de su pueblo. El deseo de paz debe unirnos y movernos hacia un estado de reconciliación y oportunidades para todos. Considero que los escritores colombianos, independiente del lugar en el que nos encontremos, podemos ser partícipes de este proceso y brindar mediante nuestras obras, esos caminos de paz, justicia y optimismo que son necesarios para cimentar la transformación que deseamos. Pero no es el acto de un escritor y sus deseos, sino el de un país y el de un gobierno que se compromete con su futuro”.

¿Qué significa presentar el Expreso del Sol ante sus compatriotas en el marco de la FILBo?

“Estar en la FILBo es otro de mis sueños hecho realidad. Luché mucho para vivir este momento y me alegro de no haber desistido de mis sueños de ser escritora y más aún, poder presentar ante el público una obra de vida como lo es El Expreso del Sol. Esta obra me permite llevar un mensaje real y de esperanza a la sociedad y compartir algunos puntos de vista sobre el drama que viven los desplazados y las personas que han sido víctimas de la violencia en todas sus manifestaciones.

Sé que el perdón se puede lograr y que si hay voluntad y disciplina se puede superar la brecha que nos separa de tener una vida digna y feliz. Yo me sentía en deuda con  aquellas voces que me acompañaron al escribir esta obra… Ahora, finalmente, siento que El Expreso del Sol llegó a su puerto y es libre para escribir nuevas estaciones”.

Sobre Pilar Vélez Zamparelli

Escritora y poeta colombiana radicada en el sur de la Florida, es ganadora del International Latino Book Awards por sus poemarios Soles Manchados y Pas de Deux: Relatos y Poemas en escena, del cual es coautora. En el género infantil y juvenil es autora de Un regalo para Laura y Carta a mis sueños. Su obra ha sido publicada en varias revistas literarias y en antologías, tales como: Voces de América (2016),  Equilibrios Contrarios: Tributo a Federico García Lorca (2015), Fusión de almas (2012) y 20 narradores colombianos en USA (2017) entre otras.

El Expreso del Sol, su debut en el género de la novela, lanzado durante la FILEM 2015  y presentado ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México y en el recinto del Senado de ese país, evidencia su sensibilidad hacia las causas sociales y presenta otros matices de la realidad trabajados desde la óptica literaria. La obra resultó ganadora del Primer lugar del International Latino Book Awards – Best non fiction / Autobiography 2016, el certamen más prestigioso de los Estados Unidos para la literatura hispana.

Graduada en economía de la Universidad Autónoma de Occidente (Cali, Colombia), con un Máster en Administración de Empresas de Nova Southeastern University (Miami, FL), una certificación en Administración de Recursos Humanos de Florida Internacional University y estudios especializados en las áreas de mercadeo y negocios. Es miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y miembro de Junta Directiva de la Fundación Latinoamericanos Unidos, organización estratégica No. 79 de la OEA. Es la presidenta y fundadora de Hispanic Heritage Literature Organization y creadora de la Celebración Internacional del Mes del Libro Hispano.

Presente en Internet con su página web y sus redes como Twitter y Facebook, así como también dando apoyo a la causa literaria hispana con Mi Libro Hispano.

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Reseña/ El Expreso del Sol: de la violencia al perdón por Marilú García Mora

El Expreso del Sol es una novela autobiográfica, pero también histórica que  bien podría semejarse a la narración de las vivencias del día a día de quienes construimos un país en medio del dolor, la tristeza, el abandono, el desarraigo y desplazamiento forzado y la violencia callejera entre otros, pero también  el deseo de vivir y luchar  por un mejor mañana.

El Expreso del Sol es la voz de muchas voces golpeadas por la violencia de nuestro país y  que se encuentran en el anonimato, contadas de una forma realista, sutil, dulce, tranquila y sin resentimientos. Las vivencias de su protagonista Corintia, se asemejan  de manera natural a las de muchas colombianas de bajos recursos cuyas vidas fueron transformados por culpa del absurdo desplazamiento existente en  nuestro país. ¡Es tan lamentable ver que no  es necesaria una invasión extranjera para matarnos unos a otros por ideas políticas que a veces no tienen la mínima fundamentación teórica y que carecen de razón de ser! ¡Qué difícil es sobrevivir al paso de lo absurdo, de la imposición religiosa, de las diferencias  de color político emanada por quienes se reparten la torta del poder, del dinero fácil que tanto embelesa a los más poderosos e incrimina sólo a los marginados, del maltrato intrafamiliar, y de  la falta de oportunidades para aquellos  a los que se les ha arrebatado todo y viven con el sueño de un mejor futuro!

Con El Expreso del Sol estamos ante la mirada de Corintia, una niña que nace en medio del desplazamiento y la  falta de oportunidades  quien con el  deseo de  un futuro mejor, alza su voz, un poco más realista y menos mágica, en el macondiano país del Sagrado Corazón, invitándole a ir en  busca del perdón para poder sanar sus profundas heridas de dolor, de miseria y de desigualdad.

El Expreso del Sol saca del anonimato a sus personajes, en su mayoría femeninos, porque hay que decirlo- en Colombia somos las mujeres quienes en gran parte hemos tenido que sostener y llevar las cargas de hogares fracturados por la violencia, los vicios y el abandono-. Las  mujeres de El Expreso del Sol se empoderan a partir de los  relatos de Corintia y transportan a más de un lector, a una infancia, adolescencia y madurez,  si no similar, con muchas características que  los  identifican con historias asociadas al desplazamiento y asentamientos, mal llamados invasiones, en terrenos  de las  grandes ciudades colombianas que poco a poco se van “urbanizando” a partir de la improvisación causada por sus habitantes instalados con el único deseo de salvar sus propia vidas. Ciudades en cuyos barrios marginales priman parámetros del “sálvense quien pueda”, pero que también permiten aflorar sentimientos de solidaridad entre vecinos. Ciudades caracterizadas por el “abandono forzado” de muchos niños por parte de sus progenitores, a causa de la necesidad de trabajar para sostenerlos y sacarlos adelante, bajo el riesgo de que en el intento, y por causa de ése mismo abandono, dichos niños terminen enlistados en las filas de la drogadicción, la violencia y la criminalidad.

Con El Expreso del Sol, podemos casi que remontarnos al ADN de la violencia  en nuestro país, en los distintos ámbitos de nuestra sociedad. Violencia que se origina según los relatos de la abuela de Corintia, en  el Bogotazo, con  el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el de su propio esposo y ser amado – yo diría que la llamada época de la violencia se remonta a cuando nos convertimos en Patria Boba o que ésta viene desde siempre, desde el saqueo español-. Violencia  reflejada en el maltrato infantil por parte de madres o abuelas que lo hacen porque así les tocó a ellas y/o porque no quieren que sus hijos  y nietos cojan: “el mal camino”. Violencia causada por la irracional lucha de partidos políticos cuyos dirigentes, que saben dónde están parados, manipulan a su antojo al pueblo que se limita a la rabia, la venganza y el dolor, permitiendo que los primeros se repartan todas las riquezas del segundo a sus anchas y provocando desarraigo y desplazamiento junto a toda una pérdida de la dignidad humana y de los valores que permiten vivir en sociedad. Violencia que se genera por la sed del dinero fácil, sin importar a quien se daña. Violencia causada por el deseo de tener cosas materiales que satisfagan la carencia de valores. Violencia causada por no reconocer que las mujeres, merecemos respeto y no debemos ser maltratadas ni ultrajadas o violentadas psicológica y/o sexualmente.

Pero no todo el panorama es sombrío, en  El Expreso del Sol hay una luz de esperanza al final del camino en la que triunfa el esfuerzo personal, el deseo de superación a través de reconocerse a sí mismo y la capacidad de perdonar como parte de la realización que como seres maduros debemos estar en capacidad de lograr. Corintia se encuentra a sí misma, se reconoce como una mujer completa, quien a pesar de haber vivido una infancia y adolescencia duras, puede  entender y comprender a quienes a su manera le manifestaron su afecto y se le presentaron como su familia. Corintia nos muestra que hay algo que le sigue a comprender que no podemos cambiar el pasado, pero que puede limpiar nuestro presente embalsamando un poco el dolor y  nos ayudará a abonar y preparar el terreno para un futuro más promisorio. Corintia nos da el ejemplo que cada quien desde el anonimato le da a sus congéneres y que tanta falta le hace a nuestra sociedad agobiada, dolida y dividida, Corintia nos muestra el perdón.

Marilú García Mora
Docente de Inglés SED -UN 

Lic. Español y Lenguas UPN 

Magister Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Inglés UDFJC  

Docente del colegio Francisco de Paula Santander IED

Docente ocasional catedrática de la Universidad Nacional de Colombia

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El Expreso del Sol en Project Muse gracias a Elvira Sánchez-Blake

Artículo publicado en Project Muse por Elvira Sánchez-Blake. Project MUSE es un proveedor líder de humanidades digitales y contenido de ciencias sociales para la comunidad académica.

Vélez, Pilar. El Expreso del sol, Miami: Snow Fountain P, 2015. Pp. 302. ISBN 100-9-88534-347.

El Expreso del sol es una novela de formación (Bildungsroman) que se representa a través de las estaciones del recorrido de un tren. El título hace referencia a una famosa ruta ferroviaria que anteriormente conectaba la costa colombiana con el interior del país. La protagonista convierte el recuerdo de un viaje efectuado durante su infancia en su recorrido narrativo a través de la vida desde su infancia hasta la madurez, destacando la sordidez del medio que la rodea y las estrategias que desarrolla para enfrentar los desafíos y vencerlos.

La novela, escrita por la colombiana Pilar Vélez, ha sido finalista en dos categorías del International Latino Books Awards 2016, como mejor autobiografía y novela de no ficción. La narración es un testimonio que refleja las vivencias de miles de colombianos crecidos en un ambiente de injusticias y desigualdad social y que reclaman una luz al final de la desesperanza.

Pilar Vélez se une a los exponentes de la nueva narrativa colombiana que retratan generaciones nacidas en medio del conflicto armado que ha azotado al país por más de cincuenta años. Dentro de esa corriente se destacan narradores como Héctor Abad Faciolince, Santiago Gamboa, Juan Gabriel Vásquez y Carolina Sanín, entre otros, con obras que representan en diversas modalidades las secuelas de la guerra en las generaciones de fin de milenio. La nueva narrativa colombiana se destaca por expresar la memoria del conflicto en el contexto de vivencias personales traducidas a la literatura. En el caso de Pilar Vélez, su escritura nos recuerda también la de otras grandes obras de crecimiento en medio de la guerra, como es el caso de la española Carmen Laforet, autora de la reconocida obra Nada. Al igual que Laforet, Vélez retrata a su protagonista como sobreviviente de la inestabilidad social y política del medio que la rodea, sorteando las vicisitudes con fuerza interior y resolución.

Novela El Expreso del Sol

El Expreso del sol mezcla las diversas formas de violencia que rodean a la protagonista articulando eficazmente la violencia doméstica, intrafamiliar y barrial con la violencia política que ha sufrido Colombia en las últimas décadas. La focalización se transmite por medio de la niña, quien narra las escenas del diario vivir en medio de un clima de agresión dentro del entorno familiar y social. Refleja igualmente las herencias de violencias ancestrales que se reproducen por generaciones, especialmente en las mujeres que la preceden, su madre y su abuela, víctimas a la vez de innumerables abusos. La protagonista lucha con voluntad férrea para no caer en la droga, la prostitución y la delincuencia, y en el proceso nos hace partícipes de las escasas probabilidades de sobrevivir que tienen los que comparten su sino.

Uno de los logros de la narración es la forma en que Vélez penetra de manera íntima en las luchas internas de sus personajes, articulando las memorias individuales con los eventos históricos que se recuentan en la novela. Vélez utiliza una prosa elocuente, articulada y minuciosa para incursionar en las conciencias de sus personajes y para penetrar dentro de la sensibilidad del lector. Así, el lector se hace cómplice y acompañante de este recorrido por las estaciones como en un viacrucis, en las que cada parada genera una serie de reflexiones sobre el destino humano. Una de las interrogantes que surge es: ¿cómo puede un individuo superar la aridez de su crecimiento para convertirse en una persona adulta estable y productiva?

En efecto, la travesía de El Expreso del sol revela los desafíos que enfrenta Corintia, una niña nacida y crecida en medio de la miseria de la urbe, y cómo se transforma en una adolescente que debe confrontar amenazas permanentes. La autora, en voz de su personaje, cuestiona la rigidez de la abuela Rosario, quien a su vez es víctima de la violencia política y del maltrato familiar; y la indiferencia de su madre, otra víctima de las circunstancias. Una pregunta que zanja en el interior de su tormento es la que resume en cierta medida el mensaje del texto: “¿Qué hacer con todo ese dolor: el de mi abuela, el de mi madre y el mío?” (195).

La niña convertida en mujer se ve abocada a sobrevivir las carencias traducidas en hambre, abandonos, maltratos de quienes la rodean, aun de los seres que dicen amarla, y amenazas del entorno en que vive y crece, así como los desafíos de vivir en una ambiente de permanente agresión exterior. La novela culmina con una nota de esperanza que se traduce en el valor y la tenacidad para desarrollar mecanismos de defensa contra la adversidad y las estrategias para comprender al ser humano y sus circunstancias. Al mismo tiempo, traza un camino de salida del abismo de la tragedia que ha vivido Colombia en décadas de conflicto armado y de la espiral de violencia que se transmite por generaciones.

El Expreso del sol es el tipo de obra apta para un público general, y por su enfoque y contenido tiene el potencial de ser utilizada en cursos de español avanzado y cultura latinoamericana para estudiantes de colegio y universidad.

Elvira Sánchez-Blake. Escritora, periodista y académica. Es profesora asociada del Department of Romance and Classical Studies de Michigan State University. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispánica de la Universidad de Cornell (1998). Es autora del libro Patria se escribe con sangre (Anthropos, 2000), una recopilación de testimonios de mujeres en el conflicto  Colombiano. Es coautora de la antología Voces Hispanas Siglo XXI; Entrevistas con autores en DVD (Yale UP., 2005) y co-editora del compendio crítico El universo literario de Laura Restrepo (Taurus, 2007). Su último libro, Latin American Women and the Literature of Madness en coautoría con Laura Kanost, (McFarland, 2015), examina las obras literarias de autoras latinoamericanas donde la locura se sitúa como metáfora o personaje para denunciar conflictos políticos y sociales del continente.

Como escritora creativa ha publicado narrativa corta y poesía en Reflejos (Beaumont eds, 2006), Más allá de las fronteras (Ed. Nuevo Espacio, 2004), Nuevas voces de fin de siglo (Epsilon Eds, 1999) y en Vuelos de Libertad (Beaumont eds, 2009). Espiral de silencios (Beaumont, 2009) es su primera novela, donde combina documentación histórica con testimonios de personajes que han sido parte de la historia reciente del conflicto en Colombia. La novela saldrá próximamente traducida en inglés.

Le contactan en Twitter y Facebook.

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