El Expreso del Sol

El arte de escribir en tiempos de crisis

Por Evelyn Navas Abdulkadir

Como periodista observo la vida con imparcialidad y me gusta escribir desde una perspectiva positiva, que más bien deje en el lector una sensación de un sí se puede. Leyendo la novela El Expreso del Sol, de Pilar Vélez Zamparelli, con un mensaje poderoso sobre el perdón y representando la voz de tanta gente desplazada en un país que es hermano al mío, Colombia, tuve la oportunidad de reflexionar en la actual realidad de Venezuela, un país que otrora recibió a migrantes de todas partes del mundo y hoy más bien, exporta gente que se va con solo una maleta y sin pasaje de retorno, no por buscar un mejor futuro, simplemente porque ya no se puede seguir desde el terruño.

Las historias de El Expreso del Sol son tan propias de nuestra identidad que nos define como latinos, un continente con desplazados. Colombia se lleva el récord según el informe anual de ACNUR Tendencias Globales 2016 con  7,4 millones de personas. Hay sumar que a nivel mundial existen más de 65 millones de personas desplazadas forzadamente. México, Perú y Honduras, también se unieron a la lista. La violencia obliga, la política obliga. Solo basta ver las noticias para saber que esta realidad nos alcanza globalmente, que las guerras, la violencia y la muerte andan libres por el planeta.

La palabra entonces toma el lugar de referencia para compartir historias que a todos nos marcan, en muy diferentes maneras y niveles. Eso se refleja en El Expreso del Sol, todos tenemos un lugar común en la forma cómo enfrentamos nuestros procesos personales, familiares y hasta de país. Basta mirar a Venezuela, lo que una vez fuimos y lo que hoy somos. Cuando antes abríamos los brazos para recibir gente y les permitíamos forjarse una vida, ahora contamos cómo familiares, amigos y vecinos emprenden la marcha por el mundo, exiliados por una realidad marcada por fuego y sangre, por la dificultad económica de seguir labrando un futuro en su propia tierra o por persecución política, cuestión de criterios.

Gracias a la escritura, estos procesos históricos son registrados. Con Pilar Vélez conversé sobre el tema a propósito de su obra y he aquí su reflexión: “La escritura es un recurso que cumple con múltiples propósitos. Escribir es un acto personal mediante el cual nuestro ser interior se comunica obedeciendo la intimidad de su propio tiempo y espacio, y de una forma más reflexiva; el dolor o la emoción encuentran un lugar para liberarse… Es allí, donde el recurso de la escritura es fundamental como canal de comunicación para atestiguar la historia personal, en este caso la de aquellos que han sufrido a causa de la violencia para que sus pérdidas no se limiten a las estadísticas y que éstas sean vistas con humanidad. Cada víctima tiene un rostro, un nombre, una historia y algo que decir. La escritura puede ser su voz, su desahogo y la catarsis para que en su ser se acune de nuevo la esperanza. La escritura servirá para documentar, pero también para liberar y aportar a la sociedad los diferentes ángulos de la violencia y sus reales repercusiones en la vida de los afectados. Para que haya paz se necesita de un proceso de reconocimiento y confrontación de la verdad, reconstruir la historia que ha sido fragmentada y hasta cierto punto convertida en un eterno purgatorio. Como  sociedad, independiente de que nos guste o no,  necesitamos asumir lo que nos ha pasado, y una de las formas de revelar y afrontar esta verdad es mediante la escritura, la educación y el poder sanador de las artes”.

Entretanto Venezuela se debate en un momento histórico, polarizado y violento, Colombia se debate en cómo asimilar el proceso de paz. Mientras las decisiones se van tomando nos quedan las artes para sosegar la mente, dar paz al espíritu y desde otra perspectiva tomar decisiones de vida. La historia de Corintia, la protagonista de El Expreso del Sol, es también la historia de todos. Vamos en las estaciones de la vida como las estaciones que va visitando ese tren a lo largo del recorrido. La violencia nos marca, no nos define. Y en cada etapa de nuestra vida podemos elegir la reconciliación y el perdón, al enfrentar nuestra realidad, nuestro pasado e historia.

Podemos ahondar en nuestras vivencias, en nuestras realidades que nos son tan comunes y desde allí revelar nuestra hermandad y conseguir la forma en cómo superarnos más allá de la adversidad. Hoy vivimos en crisis, sufrimos el desplazamiento, el desmembramiento de nuestras familias y realidades, y aún así, continúa en nosotros la urgencia por reconstruir, por retomar los valores que nos definen como seres humanos, la paz, la justicia social y el amor.

Desde la escritura se encuentra también un lugar para exponer toda nuestra vulnerabilidad, para conciliar con el otro, para revelar fortaleza espiritual. Nacimos libres, con voluntad de amar y a pesar de la realidad que nos embargue o las dificultades que enfrentemos, nuestra razón de ser como humanos es la misma: ser mejores, ser pacíficos, ser amorosos, ser creativos, ser libres.

Por eso comparto esa búsqueda de Pilar Vélez a través de sus obras de revelar lo más profundo de sí misma desde el poder sanador de la palabra. Corintia sigue en misión, El Expreso del Sol nos invita a seguir en el sendero por caminos que nos lleven hacia la reconciliación con nosotros mismos. 

Evelyn Navas Abdulkadir. Periodista venezolana egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Su experiencia se centra en comunicaciones corporativas y manejo estratégico de redes sociales. Actualmente ejerce la dirección de su agencia Ecnapro Asesoría Comunicacional. Ha escrito para diversos medios de comunicación en Venezuela y en el exterior en áreas como gerencia, negocios, música, bienestar y arte. A través de perfiles le gusta indagar en la personalidad de aquel que transforma el mundo con sus acciones y sentimientos. La vida es apasionante y merece ser narrada. Le contactan como @ecnaproasesoria en Twitter, Facebook e Instagram y en su Blog.
Leer más
Seguir a Corintia por los caminos de su andar es…

Por Julio C. Garzon

Seguir a Corintia por los caminos de su andar es internarse en los laberintos de generaciones enteras, en una vorágine de desgracias colectivas, abuso emocional y maltratos, que envuelven la familia y el entorno social. El lector va vislumbrando con asombro, a veces con tristeza, el devenir de una infancia y una adolescencia forjados en un hogar, donde el amor y los afectos se desvanecen en vacíos y carencias, al influjo maligno de una violencia política secular y fratricida, cuya brutalidad terminó fracturando el tejido social, endureciendo los corazones, y polarizando las consciencias de toda una nación.

El Expreso del Sol no es una elaborada ficción llena de fantasías, sino un desgarrador viaje por los recuerdos de una niña colombiana que se hace mujer, impactada por el luto de su abuela y su madre tras perder al abuelo, asesinado por los odios partidistas. Un recorrido por el dolor colectivo de la guerra interna, la pobreza y la indiferencia cómplice de la sociedad. Todo esto, en un país latinoamericano, donde un anacrónico orden social y político estimula no solo la violencia armada de múltiples manifestaciones, sino también, una cultura de abuso y agresión unas veces soterrada y otras, descarada, perniciosa y enfermiza contra la mujer.

La reminiscencia de su primer y único viaje en el viejo tren que la arranca de una infancia memorable y la envía con su joven madre a una lejana y desconocida ciudad, para iniciar una nueva vida que no será otra que la del drama de los desplazados, es el vehículo cohesionador de las memorias de Corintia; el puente imprescindible entre la mujer adulta y reflexiva del presente y la niña indefensa y soñadora del pasado. Decidida a romper el embrujo de los silencios y los miedos largamente reprimidos, Corintia emprende un segundo viaje retrospectivo en el expreso del sol de sus memorias, acompañada del lector. Cada estación es una vía dolorosa de recuerdos y frustraciones, ilusiones, sueños rotos, y conflictos no resueltos. Un viaje a bordo de sí misma y de la memoria colectiva que ya casi hemos perdido, olvidando aquello de que “los pueblos que desconocen su historia, están condenados a repetirla”; una catarsis tan angustiante y desoladora como necesaria e inevitable.

Siendo la primera novela de la autora, cuyos poemarios son ya ampliamente conocidos, resulta justo afirmar que Pilar Vélez nos ha obsequiado una prosa diáfana y vibrante, a veces imbuida de la delicada poesía que habita su espíritu y otras, matizada de su valiente repudio a la injusticia, o de reflexiones espirituales y filosóficas, tan profundas, como reconfortantes y esperanzadoras.

El Expreso del Sol trasciende con creces el ámbito latinoamericano y la narración bien podría ubicarse en cualquier lugar del mundo, allende los mares. Bien merece esta obra, ser texto de lectura en cualquier clase de literatura hispanoamericana, al igual que una referencia imprescindible para quienes buscan desesperadamente, reencontrarse consigo mismos, rompiendo las cadenas de un pasado opresivo de mordazas y olvidos.

Julio C. Garzon. Nacido en Ibagué, Colombia el 7 de febrero de 1954. Trabajó por varios años como corresponsal y reportero gráfico, para el diario La Tarde de Pereira, Colombia. Inmigró a Estados Unidos en 1982. Reside en Nueva York.

Se desempeña como Maestro/Director en el programa de Pre-kinder Universal, Smiles GFDC Inc., Queens NY,  desde el año 2008. Es artista visual con especialidad en fotografía, pintura en acrílico, escultura y cerámica.

Estudios: Grado Asociado de La Guardia Community College.  Fotografía Comercial, Nueva York 1996. Licenciatura en Bellas Artes. Queens Community College, Nueva York, 2001. Maestría en Enseñanza de las Artes Visuales. Queens Community College, Nueva York, 2005. Certificación en Enseñanza de las Artes Visuales, Pre-kinder hasta doceavo grado. Estado de Nueva York. Certificación profesional en Educación Temprana, Pre-kinder hasta segundo grado. Estado de Nueva York.

Trabajo Literario: Artículos de opinión, semblanzas de personajes locales y tradiciones hispanas publicados en Diario La Tarde, Colombia, Diario Visión y El Diario, Nueva York. Diferentes fechas.

Cuentos y relatos cortos, algunos publicados y otros inéditos, sobre temas como el conflicto Colombiano, la experiencia de los inmigrantes Hispanos en estados Unidos y la crisis ambiental.

La Ultima Foto de María, cuento corto publicado en la revista Latino Cultural de Seattle, Septiembre – Octubre 2007. Apuntes de Ruta, relato corto, fue seleccionado entre los primeros treinta trabajos finalistas del tercer concurso de cuento Cuéntale tu Cuento a la Nota Latina, 2015. Trabaja actualmente en la corrección y edición de varios cuentos inéditos, con miras a su publicación.

Leer más
El Expreso del Sol por Maritza Martínez Mejía

Tuve la oportunidad de formar parte del XII Encuentro Internacional de Escritoras Marjory Stoneman Douglas (EIDE), celebrado en Miami en el año 2016, organizado por  la escritora y poeta colombiana radicada en La Florida, Pilar Vélez Zamparelli, con quien tuve el placer de conversar sobre su más reciente novela El Expreso del Sol, ganadora del Primer lugar del International Latino Book Awards – Best non fiction / Autobiography, 2016 donde relata con notable sensibilidad episodios de la realidad de los desplazados por la violencia.

Leí El Expreso del Sol  y me sentí conectada con su historia. Este libro explica claramente la situación problemática de los refugiados colombianos y narra la historia de tres generaciones y sus luchas por sobrevivir en un conflicto difícil de resolver. Lo recomiendo sinceramente.

¿Qué te hace sentir orgullosa de ser escritora en los Estados Unidos?

Creo que ejercer mi trabajo de escritora en los Estados Unidos me permite tener contacto con una comunidad multicultural, que a la vez enriquece mi vida, aportándole nuevas perspectivas a nivel personal y profesional que se ven reflejadas en lo que escribo.

¿Qué o quién te inspiró a escribir El Expreso del Sol?

Quizás la vida misma. Desde que era una niña descubrí el mundo de los lápices y las palabras. Mi madre y mi abuela me animaban a escribir…

Hoy sigue siendo la vida en su plenitud, la que me inspira a detenerme en los detalles, en las cosas que nos suceden y que no pueden pasar desapercibidas.  Escribo también para aprender y comprender el mundo que me rodea, el que siento y el que imagino.

¿Usted sube con su título antes o después de escribir el manuscrito?

Depende. En mi última obra fue mi esposo el que me recomendó el título. En la obra que produzco actualmente el título fue antes que el libro y hasta tiene su imagen de portada.

¿Cuál es tu estilo de escritura favorito?

Me inicié en la poesía y tendré siempre el corazón de poeta. Tanto mi producción poética como mi trabajo narrativo se basan o se inspiran en hechos reales. Me gusta descubrir esas capas que se tejen tras bambalinas, sacudo la realidad y expongo a la luz los rostros, el mundo exterior y el interior en todos sus matices y formas. Cada personaje es un viaje a un universo inesperado, en el que mi pluma se libera y traza su propio derrotero.

¿Cuál es su estrategia de promoción de su libro para niños?

Siendo maestra normalista me siento feliz de poder llevar mis escritos, mi sensibilidad y mi creatividad al mundo infantil y juvenil. He escrito varios libros de cuentos infantiles e imparto talleres de poesía y cuento; además, dicto el taller Carta a mis sueños que suma a la parte pedagógica y académica, la enseñanza de valores y el crecimiento personal. Ofrezco este trabajo de forma directa a las escuelas. Y muy pronto estará disponible a través de la editorial Snow Fountain para el mercado norteamericano y latino desde Amazon.

Sobre Maritza Martínez Mejía. Madre, educadora, traductora y escritora colombiana radicada en la Florida. Ha recibido el reconocimiento “Crystal Apple” 2006, por su servicio voluntario a la comunidad. Es autora de sus memorias “Hazel Eyes” publicada en el 2010 y traducida al español con el titulo Ojos Avellana en el 2015 para participar en el Concurso Indie 2015 de Amazon.com.

Su primer libro de poesías “Poemas, Pensamiento y Algo más” publicado en mayo del 2015 recibió el Galardón de “Virtue Christian Poetry 2015″.

Es también autora de una colección de Cuentos Bilingües llamada Lecciones de Vida que han recibido el Premio de Cinco Estrellas de “Reader’s Favorite” y “Virtue’s Christian”. Maritza Martínez Mejía se graduó en el Colegio Mayor de Cundinamarca en “Comercio e Idiomas” y obtuvo su título de “Humanidad y Estudio de la Mujer” en la Universidad Florida Atlantic University. Escribe para inspirar a otros a ser mejores personas.

Otras publicaciones: Vainilla y Chocolate (2012), que cuenta la historia de una preocupada profesora que ayuda a dos amigos a estar juntos después que sus padres se rehúsan a dejarlos jugar juntos por el color de su piel. Cuentos Bilingües para niños de 5-8 años (k-3er grado). El Tesoro de la Abuela (2014) que narra como una abuelita enfadada enseña a sus nietos una lección de vida para valorar lo que tienen revelándoles sus más valiosos tesoros cuando era una niña. Cuentos Bilingües para niños de 5-8 años (k-3er grado).

Maritza está en redes sociales como FacebookTwitter y Amazon.

Leer más
El Expreso del Sol: Conjurar la violencia

“Estás esperando un tren. Un tren que te llevará muy lejos. Tú sabes dónde quieres que este tren te lleve, pero no sabes dónde te llevará. Pero no importa, porque estaremos juntos…”

Inception, Christopher Nolan

Por Fabián Mauricio Martínez G.

El Expreso del Sol de Pilar Vélez nos propone un viaje a través del tiempo. La narradora principal se ubica en el año de 2005, en un apartamento en Miami, bajo el acecho del huracán Wilma, el cual se aproxima con la amenaza de destruirlo todo. Mientras esto ocurre, la narradora nos seduce con la promesa de contarnos su historia. Una búsqueda de sí misma, la cual extiende sus redes a través de la memoria de una familia, que a su vez revela las costuras de un pasado colectivo y violento: el de Colombia.

La narración se muda a principios de la década de los sesenta del siglo pasado, y asistimos a un recorrido extraído de los parajes de la historia y la nostalgia. Una madre, muy joven, y su hija, toman el tren en la estación de Chiriguaná, con el fin de viajar al sur del país, apearse en Honda y continuar su recorrido, en bus, hasta la ciudad de Cali, en el Valle del Cauca. Allí vivirán en la casa de Rosario González, la abuela de la narradora. Una matrona que llegará a vivir más de noventa años, en cuya memoria reposa la mayor parte de la sustancia narrativa de esta novela.

En el barrio La Múcura, madre e hija recién llegadas, se asentarán y vivirán por unos años. Un suburbio acechado por pistoleros, ladrones, asesinos y violadores; un escenario donde el consumo y el tráfico de drogas, el olvido y el desamparo social campean las calles, determinando de alguna manera el destino de los personajes. Sin embargo, Pilar Vélez se esfuerza por no contar esa historia única, se cuida de no presentar una sola versión de las cosas, y ofrece un fresco, desde distintas perspectivas –con grandes aciertos narrativos y poéticos- de la cotidianidad y lucha de estos personajes.

Corintia Zuluaga Trujillo Reyes González Santos Cruz, sí, con todos sus apellidos y abolengos, es la niña a la que acompañamos mientras crece. La vemos trepada en el palo de mango del patio de su abuela Rosario, tomando nota de todo aquello que ocurre a su alrededor, fisgoneando en la vida de sus vecinos, observando los comportamientos de sus amigos de juegos, escondiéndose de su abuela, quien por momentos se transforma en una especie de monstruo, que goza golpeando y humillando a su nieta, con un sadismo que raya en lo enfermizo.

En aquellos tiempos en Colombia era normal criar con violencia a los niños. De hecho, los otros infantes del barrio sufren los mismos vejámenes, a tal punto que sus madres se reúnen, para compartir sus nuevos hallazgos en cuanto a  técnicas e instrumentos para el castigo corporal. La violencia atraviesa la novela como una de sus principales líneas narrativas. Pero también el miedo y la esperanza.

Y esas líneas narrativas, como si fueran los rieles de un tren, echan a andar hacía el pasado, por la época en que la abuela Rosario era una bella y joven mujer, casada con Marco Antonio, el abuelo de Corintia, y en cuyo recuerdo yace la herida abierta que no dejará en paz a las generaciones posteriores. Nos encontramos ahora en los años cincuenta del siglo XX, después de una detallada contextualización de historia política de Colombia, en la cual se narran las décadas anteriores: el período de la Hegemonía Conservadora (1886-1930), el señalamiento y discriminación de los liberales, el posterior asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (1948), y el desencadenamiento de una violencia que acabó con la vida de 300.000 personas, entre las cuales se encontraba Marco Antonio Trujillo, el fantasma que no dejará en paz a la familia de Corintia, hasta que la niña convertida en mujer, investigue a fondo las causas y los responsables del asesinato de su abuelo.

Fabián Mauricio Martínez G. durante la presentación de El Expreso del Sol de Pilar Vélez Zamparelli en el Café Nicanor durante la Gira Colombia, Estación Bogotá.

El Expreso del Sol narra la historia de tres generaciones azotadas por distintos tipos de violencia: la política, la histórica y la doméstica. A través de una estructura hábil y bien construida. De relatos insertos en otros relatos. De círculos concéntricos que se van ensanchando, a partir de una historia individual, que contiene la de una familia, que a su vez es la de un pueblo, pero también la de una época; en una suerte de arquitectura narrativa que se va construyendo, conforme avanza el relato, y que configura el origen y desarrollo de un monstruo de muchas cabezas –la violencia colombiana- revelando con trazos nítidos las patologías y la tragedia de nuestro país.

Fabián Mauricio Martínez G., escritor y periodista colombiano, ganó el 2º Concurso Nacional de Cuento RCN-MEN, y el 1º Concurso Nacional de Cuento del Instituto de Cultura y Turismo de Cundinamarca, Colombia. En 2012, 2013 y 2014, ganó mención como finalista del 2º, 3º y  4º Concurso Nacional de Cuento de la Fundación La Cueva. El sexo de las salamandras, su primera novela, ganó el Estímulo a la Creación de la Gobernación de Santander, categoría literatura, 2015.

Sus trabajos periodísticos han aparecido en la Revista DONJUAN de la Casa Editorial El Tiempo, la Revista DOMINGO de El Universal de México, la Revista VICE, Las2orillas y el portal de periodismo 070. En 2015 fue finalista del 5º Premio Latinoamericano de Crónica Nuevas Plumas. En 2017 fue seleccionado por la FNPI, como uno de los ganadores de la Beca de Periodismo Cultural Gabriel García Márquez.

Es autor de cuatro libros, dos de ellos de cuentos, Una Ciudad llamada Bucaranada y Cuervos en la Ventana, Editorial UIS; una novela, El sexo de las salamandras, Ambidiestro Taller Editorial; y una biografía juvenil, Me llamo José Antonio Galán, Editorial Norma.

 

Leer más
El Expreso del Sol: Cuando la literatura es historia

Por Beatriz Vanegas Athias

La poeta y narradora Pilar Vélez ha escrito una bella novela casi testimonial. Utilizando la metáfora del viaje, narra la historia de Colombia, desde su historia personal. A los capítulos los nombró Estaciones. Cada estación es un conjuro del dolor de un país inmerso en la guerra y en el dolor de la inequidad. La historia inicia en Miami, un lunes 24 de octubre de 2005, en medio de una tempestad con visos de huracán que llamaron Wilma.

Los personajes que configuran la historia son tres mujeres: la abuela, de nombre Rosario González, viuda  de Trujillo; Violeta, la taciturna y traumada madre de Corintia. Y Corintia, hija de Violeta y  alter ego de la autora, voz que narra desde un tono omnisciente, pero no carente de tensión toda la historia de El Expreso del Sol.

Es la historia de estas tres mujeres pero también es la historia de Colombia desde la época de La Violencia hasta el surgimiento del narcotráfico, con todos los horrores de la guerra, los desplazamientos, el maltrato infantil, el maltrato a la mujer, el abuso a menores, la droga, la delincuencia juvenil, la pobreza extrema, la desigualdad social y todas las consecuencias que esto trae.

Los tres pilares

Sin duda la abuela es el personaje que determina la vida y el devenir de los hechos que rodean a Corintia. Ella, Rosario González es una guerrera, no porque haya empuñado un arma, sino porque resistió las más infames situaciones a las que ser humano alguno pueda sobrevivir.

Su tragedia inicia con la muerte del marido, el abuelo de la narradora y padre de Violeta. El abuelo Marco Trujillo, un orgulloso liberal quien nunca ocultó su posición política, gaitanista hasta los tuétanos, de quien la abuela afirmaba que “el abuelo Y Gaitán eran uno solo, si los hubiese visto hablar me creería. Ambos querían ser presidentes. Según la abuela, Gaitán hizo que los liberales brotaran de las piedras y que los conservadores se volvieran gaitanistas, unidos por la flama de su arenga: El hambre no es liberal ni conservadora”

Tiempos estos de principios y convencimientos ideológicos por los que tristemente se perdía la vida. Tiempos en los que la esperanza de una nación se centraba en un líder por el cual se podía dar la vida sin pensar en la familia y el desamparo que podían padecer al heredarle el pecado de ser liberal o cachiporro.

Allí inicia la tragedia de estas tres mujeres. Y entre dolor y dolor, la autora denuncia la infame intervención de la Iglesia católica, que aupaba la guerra en nombre de un Dios que eligió partido político. Es así como Roberto, el hermano de Marco Trujillo, falleció y el cura no le quiso dar los óleos ni celebrar la misa por su muerte, no le quiso siquiera abrir la puerta de la iglesia porque él era evangélico, esa fue la excusa que le dio el cura, leamos:

 “(…) ¡Cuántas veces les he dicho en el sermón que ningún evangélico pondrá un pie ni vivo ni muerto en mi iglesia!

El abuelo quedó de una pieza y solo atinó a replicar:

Le juro que todo me imaginé menos que usted le negara los santos óleos.

(…) Padre si usted sabe que mi hermano creía en Dios. Recuerde que usted mismo lo bautizó, le dio la primera comunión, lo confirmó y hasta lo casó con Matilde.

_ ¡Sí, pero yo no lo volví evangélico!

(…) ¡Eso es un pecado imperdonable don Marco! ¡Un acto inexcusable a los ojos de Dios! Si su hermano pecó, yo no voy a pecar contra Dios! ¡Las reglas son reglas!

 La discusión siguió y se puso más acalorada, para rematar el cura dijo:

“¡Ese muerto es su problema! ¡Dígales a sus amigos liberales, a ver si lo ayudan!”

_Padre –reviró el abuelo, a un tris ya de explotar-, esto no tiene que ver con la política. Yo no lo puedo obligar a que le dé los santos óleos, pero al menos préstenos las llaves del cementerio para poder sepultarlo

_¡¿Qué quéee?! (…) llévese a su muerto a otra parte y asegúrese que no me dejen basura ni porquerías en el andén de la iglesia.”

Diálogos contundentes que connotan una realidad cruda padecida por un pueblo que ha aprendido a convivir con su victimario, que castiga a quien piensa distinto, a quien no se alinea al dogma y al conservadurismo imperante durante casi dos siglos de historia republicana: “El único pecado que había cometido el tío Roberto era haber leído la Biblia, lo que la iglesia católica tenía estrictamente prohibido a sus fieles”

Así pues, a don Marco el hecho de defender a su partido con fervor desinteresado, lo llevó a la muerte, pensó que como era honesto trabajador, conocido en esa población, no le iba a ocurrir nada, pero ello no hacía parte del accionar del ejército de pájaros que era el bando armado del centralista y gobiernista partido Conservador: no lo podían dejar vivo: “A don Marco lo mataron porque era liberal y ¡harto que se lo dijimos! que se arrepintiera y se declarara conservador o de lo contrario que se fuera bien lejos con su familia si quería seguir con vida. Ese fue el comentario generalizado de un acontecimiento que no sorprendió a nadie”.

Fue el inicio del fin, la abuela, matrona que tuvo que huir, se llenó de miedo y luego de amargura. Sólo hasta el último día de su existencia superó el temor de ser la víctima de una violencia que si no vendría por parte de “Los pájaros”, si llegaría de manos de la violencia resucitada en la descendencia de éstos. Y aquí, la novelista Vélez, configura otra verdad infame de la guerra colombiana: la violencia es heredada como quien hereda un principio, una hectárea de tierra o un comportamiento.

Por ello en el  “El Expreso del sol”, la autora recorre en cada estación un camino que nos muestra las diferentes versiones que ha tenido la belicosidad en Colombia durante el siglo XX: el período llamado La Violencia, la aparición de las guerrillas, la muerte del líder Jorge Eliécer Gaitán, la aparición del narcotráfico, el desplazamiento. Y ella, Corintia es la punta de quiebre de tantas violencias, porque a pesar de haber padecido la férrea y hasta cruel educación de una abuela que asimiló su dolor con el silencio y los malos tratos, ella Corintia, regresa a recoger sus pasos para dirigirse a la luz, a la limpieza y el conjuro de tanto odio.

Un personaje fuerte y muy simbólico es la segunda de las tres mujeres, la hija de la abuela Rosario y madre de Corintia. Nos referimos a Violeta. Ella asimiló el dolor de haber estado con el cadáver del padre, con un silencio y hermetismo que representa el miedo de generaciones de colombianos que sólo en el siglo XXI, se están atreviendo a narrar, escribir, cantar o tejer su padecimiento.

Violeta es una flor truncada en mitad de la vida. Qué personaje tan poderoso para entender el miedo, nos brinda la escritora Pilar Vélez.

Corintia es la tercera generación que sufre la violencia en su familia de tres mujeres. Familia de mujeres solas que se deshacen o empozan su dolor a su manera. Corintia sin embargo, es la luz, su viaje es hacia el perdón, hacia la reconciliación. Desde la dedicatoria del libro  a esas mujeres, se inició el proceso de reconciliación.

Epílogo

El Expreso del Sol de Pilar Vélez es una novela que narra de manera poderosa y sin mayores pretensiones la historia de este país. En su gran mayoría al terminar cada párrafo, hay una frase contundente, en otras ocasiones totalizantes y en otras poéticas. Se nota el oficio de poeta en la contundencia de los diálogos

Desde el principio mantiene el suspenso de qué es aquello que ocurrió,  que es eso que ella quiere descubrir, qué les pasó a esa tres mujeres, porque actúan de esa manera, la abuela muy cruel, la mamá muy elevada, depresiva y escondiendo a su hija; y por último qué es lo que va a ocurrir con Corintia.

Beatriz Vanegas Athias. Escritora colombiana (Majagual, Sucre, 1970). Magíster en Semiótica de la Universidad Industrial de Santander. Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia (1993). Premio Departamental de Poesía Fondo Mixto de Sucre (2000); Premio Internacional de Poesía “Pilar Paz Pasamar”de Jerez de la Frontera, España (2010); Premio Nacional de Poesía Casa de Poesía Silva (2012).
Ha publicado: Galería de perdedores, poemas 2000; Los lugares comunes, poemas, 2006; Crónicas para apagar la oscuridad, crónicas y reportajes, Editorial UIS, 2011;Con tres heridas yo, poemas, Editorial Caza de Poesía, 2012; De la A a la Z Colombia, poemas infantiles, Editorial Everest, España, 2012; Ahora mi patria es tu cuerpo, antología, 2013; Divulgación Cultural UIS; El canto de las moscas y la predicación sobre la violencia ocultada (ensayo) Cuadernos Cuynaco, UIS, 2013. Festejar la ausencia (antología) Colección Un libro por centavo de la Universidad Externado de Colombia (2015), Todos se amaban a escondidas  Ediciones Corazón de Mango, (2015)

En la actualidad es columnista de El Meridiano de Sucre y de El Espectador, además, editora de Espiral, Revista de Docencia e Investigación del Centro de Estudios en Educación de la Universidad Santo Tomás.
Leer más
El Expreso del Sol de Pilar Vélez: Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia

Por Alejandra García Mogollón

La novela de Pilar Vélez, El Expreso del Sol, contiene el camino trenzado que  lleva un tren coloreado con recuerdos de tres generaciones que cuentan de cerca las diferentes formas de violencia sufrida y con ello la radiografía desde el interior de una familia. Es por ello que la novela hace parte de la historia de Colombia, anidada en las alas que lograron volar más allá de la esperanza, pero sin borrar las palabras, los hilos que se unieron a esas vidas que de forma magistral nos entrega Pilar, quien cuenta cada paso de sus muertos, de los vivos, de almas que orquestaron las vidas que fácilmente pueden ser recreadas por la imaginación del lector, con imágenes cristalinas, bien logradas por la escritora, quien hace ese recorrido por su mapa personal para darle mayor verosimilitud a la novela; así como la voz de la Abuela Rosario, quien con tenacidad, dureza que le fue legada y es la única forma que sabe enseñar, vivir y entregar a su familia los refranes, creencias y filosofía misma de vida que debían aceptar porque “quien nació para tamal, del cielo le caen las hojas”.

“Querer el olvido es un problema antropológico: desde siempre, el hombre sintió el deseo de reescribir su propia biografía, de cambiar el pasado, borrar las huellas, las suyas y las de los demás (…) la lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.

Milán Kundera.

Esta novela nos lleva a la claridad de que el olvido no solo es un error, pues sin las remembranzas de un pueblo, de una familia, de una niña, olvidaríamos cómo somos, el cómo llegamos a un lugar y la ternura de ese sentir propio del individuo al recordar su hogar, el arraigo a su tierra, las voces, historias, sonidos, rasgos que lo acompañaron en la niñez y construyeron de él ese ser único que lo constituye.

La política, la religión, el dolor, son todos hijos de los mismos miedos: la indiferencia.

El relato de un país que ha crecido en medio de diversas formas de violencia, desde sus cimientos, en la historia y que se siguen cimentando con el pasar de los días: hogares fragmentados, luchas por colores, disputas por opinión y color, ahogados por días de espera absurda a la llegada de un redentor, es todo ello lo que desdibuja Pilar con su novela, sin discursos austeros o pérdidas en referencias históricas. La novela deja la certeza diluida en Corintia, quien a oídas  pasó de tener sus esperanzas en el personaje idealizado de Simón Bolívar, pero con el tiempo y los cambios resultados del viaje por El Expreso del Sol, fue el señor de los Milagros el custodio de sus sueños y plegarias. Todo ello fue acompañado por el dolor que iba dejando el látigo, fiel compañero de la sábila y la representación del cristo que bajó a la tierra para salvar a todos, pero que en el caso de Corintia no le daba aliciente en sus momentos de angustia, como lo deja ver aquí: “lo curioso es que ni Jesús, que también fue martirizado a latigazos se apiadaba de nosotros”, un fragmento que deja ver el dolor de una niña por sus actos puramente sencillos y dignos de la edad que a la acompañaban, pero a los que nos hemos acostumbrado a condenar en los infantes, por no comprender el mundo de los adultos, como si fuera su responsabilidad nata. Capítulos llenos de estas imágenes y relatos que dan cuenta de la violencia intrafamiliar, hacia la mujer, donde esta se ve vulnerada por ser quien es en una sociedad que aún no ha aprendido a dar valor y crianza a generaciones tolerantes.

Los retratos encontrados en la novela, sobre él como se vivió y se vive aún en Colombia, con su idiosincrasia y costumbres siguen presentes en los hogares, en las calles, en los dichos y creencias, con la niñez de duras lecciones que se siguen heredando. Vemos en la abuela de Corintia a una tan cercana que hasta la voz se puede crear en el imaginario. Ese retrato de Colombia que desea olvidar la violencia con la que nos acostumbramos a crecer.

El poeta palestino Mourid Barghouti escribió: que si se pretende despojar a un pueblo, la forma más simple es contar su historia y comenzar con “en segundo lugar”.  Es como contar la colonización de América sin tener presente todo el acervo cultural de los africanos traídos a la fuerza. O contar la historia de una familia sin tener presente su pueblo y antepasados”.

¿El por qué contarnos? ¿el por qué reescribir sobre lo que nos hace una esencia, el ser? Ese mapa personal, a lo que llamamos historia, esa que cargamos a cualquier lugar, país, relación, proyecto o sueño que se emprende en la vida, allí prevalece el encuentro con el pasado, los aprendizajes, reestructuraciones de lo que sé es.

Se puede ver a la abuela tejer y tejer como palabras bordadas en la novela, una imagen bien lograda que se puede asociar al contar el pasado en medio del tejido presente, como lo hacen las abuelas mayores del Valle del Sibundoy en Putumayo, quienes tejen y cuentan; cuentan y escriben con hilos las historias del pasado transmitido a las nuevas generaciones, mientras los hilos toman formas de colores e historias que los contienen como comunidad, se asemejan a la abuela de Corintia quien habló lo justo para intrigar a Corintia y así permitir el reencuentro con las verdades del pasado, pero a su vez el nuevo tejido de camino al sol.

Para la abuela los acontecimientos de lucha se entrelazaron con dos muertes, no por tiempo, pero si por las consecuencias del dolor, con marcas de cambio: el abuelo con su dolorosa partida dejando a su paso una carga enorme, entre majada por la lucha de poderes, colores, bipartidos que azotaron a los hermanos, hijos y hasta la religión tomando partido, con el abandono a su objetivo con el desamparo al pueblo. Y el segundo acontecimiento, con estricta relación de dolores y lealtades con el abuelo  de Corintia, fue la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, un hecho que hizo verter ríos negros ante la luna, de tantos compatriotas que no se lograron perdonar en medio del dolor.

Es por todo lo anterior que El Expreso del Sol ofrece un protagonista que camina con Corintia y lleva de camino al Sol: el amor; con esa capacidad de resiliencia construida con los sueños inacabables, permitiendo construir un desenlace de amor con el mensaje pertinente en esta coyuntura social por la que atraviesa Colombia.

“Siempre he pensado que es imposible compenetrarse con un lugar o una persona sin entender todas las historias de ese lugar o esa persona… Las historias importan, muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota”.

Chimamanda Ngozi Adichie.

Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia, que anticipe a la reconstrucción de la reparación, que los pueblos puedan transitar y encontrarse con el pasado en una reconciliación y esperanza, tan solo posible para ese momento, para ese pueblo.

Profesora Alejandra García Mogollón. Poeta. Candidata a optar por el título en Doctorado en Ciencias de la Educación, Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín – Venezuela. Colaboradora en Editoral Snow fountain, Miami. Directora, locutora y productora en programa Radial Cafeletreando, desde 2007.

Embajadora de Buena Voluntad de la Organización Internacional Mi Libro Hispano. Directora de proyectos de la organización Mi Libro Hispano Colombia.
Publicó su primer libro Al Compás de la Soledad, lanzado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2017. Directora de talleres de escritura y jurado en la segunda fase del Concurso Nacional de Cuento RCN y el Ministerio de Educación de Colombia, 2008 al 2017. Invitada al Cuarto encuentro de Mujeres Poetas del Caribe colombiano, Córdoba 2017.
Soprano en el Estudio Coral de Bogotá, 2016. Directora del Coro Santanderista, Colegio Francisco de Paula Santander, proyecto Distrital Canta Bogotá Canta, 2017. Soprano en el proyecto 1000 Voces por la Paz. Invitada como poeta y cantante al Encuentro Internacional El Arte No Tiene Nacionalidad Crece 2016 en el capitolio Nacional.
Jurado de la convocatoria “Beca para la publicación de libros inéditos de interés regional” 2015, del Ministerio de Cultura de Colombia. Hizo parte del comité editorial de las obras que participaron en el Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura 2013.
Ponencia “Relata Nodo Oriente contra el olvido y la indiferencia.” en el marco del I Encuentro de programas de Creación literaria y Escrituras creativas de las Américas. Marzo, 2015.
Sus textos poéticos han sido publicados en una antología en Colombia, en revistas nacionales e internacionales y leídos en programas radiales en Argentina.
Finalista en el concurso de microrelatos de la Revista Oveja Negra en Argentina, 2009. Participó en las Antologías: Laberintos del gallinero, En 1 millón de Poemas por la paz.
Coordinó un proyecto de recuperación de la memoria en el Oriente colombiano y el libro Contra el olvido y la indiferencia, 2015 en el marco de la Red Relata y Mincultura. Invitada al XI Encuentro de Escritores del Caribe Colombiano, Sahagún 2011.
Directora de talleres literarios adscritos a Ministerio de Cultura en Corozal y Sincelejo, 2008 al 2013. Promotora de talleres de escritura en la Fundación Laberinto desde 2007 al 2013. Coordinó programas de apoyos a Talleres Literarios en la Red Relata de Mincultura en el Caribe y Oriente colombiano en los años 2013 y 2014.
Directora de un taller en el programa Palabras Justas (FUNDALECTURA) y el INPEC con un taller de escritura con población del programa Justicia Y Paz en la cárcel de Montería. Directora de dos talleres para internos e internas, en el programa Libertad Bajo Palabra en la cárcel la Vega de Sincelejo desde el año 2009 al 2014.
Leer más
El Expreso del Sol en Melodía Stereo Colombia

En Melodía Stereo Pilar Vélez Zamparelli comparte sus inquietudes sobre El Expreso del Sol y su presencia en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo2017.

Leer más
El Expreso del Sol en la Universidad Piloto de Colombia

Les compartimos la entrevista a Pilar Vélez Zamparelli en el programa Radio Revista de la Universidad Piloto de Colombia sobre El Expreso del Sol y su presencia en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo2017.

Leer más
Entrevista a Pilar Vélez en Mañanas con Uno

Les compartimos la entrevista sobre  El Expreso del Sol de Pilar Vélez en el programa televisivo En las Mañanas con Uno que se transmite a toda Colombia por Canal Uno.

Una oportunidad para disfrutar de la grata compañía del equipo de En las Mañanas con Uno: Claudia Cano, Julio César Herrera (Freddy en Betty La Fea) y Mónica Molano.

Gracias Colombia por recibir a El Expreso del Sol en el marco de FILBo 2017.

Leer más
Pilar Vélez Zamparelli y Jesús Neira Quintero en Juntos a las 3

Aprovechando la visita a Bogotá, Jesús Neira Quintero y Pilar Vélez Zamparelli estuvieron presentes en el programa Juntos a las 3.

Juntos a las 3 es el magazine de las tardes dirigido al bienestar en pareja. Los anfitriones son la doctora Carmen Larrazábal y Fabián Mendoza. En esta oportunidad hablaron de “Dar espacio a la pareja” y en ese marco Pilar Vélez presentó su novela El Expreso del Sol y Jesús Neira su libro El Buen Servidor Público, ambos presentes en en el marco de Filbo Feria del Libro #FILBo2017.

Muy agradecidos por compartir nuestro mensaje en tan prestigioso programa.

Leer más
1 2 3 4