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Libros recomendados

El Expreso del Sol: Cuando la literatura es historia

Por Beatriz Vanegas Athias

La poeta y narradora Pilar Vélez ha escrito una bella novela casi testimonial. Utilizando la metáfora del viaje, narra la historia de Colombia, desde su historia personal. A los capítulos los nombró Estaciones. Cada estación es un conjuro del dolor de un país inmerso en la guerra y en el dolor de la inequidad. La historia inicia en Miami, un lunes 24 de octubre de 2005, en medio de una tempestad con visos de huracán que llamaron Wilma.

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El Expreso del Sol de Pilar Vélez: Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia

Por Alejandra García Mogollón

La novela de Pilar Vélez, El Expreso del Sol, contiene el camino trenzado que  lleva un tren coloreado con recuerdos de tres generaciones que cuentan de cerca las diferentes formas de violencia sufrida y con ello la radiografía desde el interior de una familia. Es por ello que la novela hace parte de la historia de Colombia, anidada en las alas que lograron volar más allá de la esperanza, pero sin borrar las palabras, los hilos que se unieron a esas vidas que de forma magistral nos entrega Pilar, quien cuenta cada paso de sus muertos, de los vivos, de almas que orquestaron las vidas que fácilmente pueden ser recreadas por la imaginación del lector, con imágenes cristalinas, bien logradas por la escritora, quien hace ese recorrido por su mapa personal para darle mayor verosimilitud a la novela; así como la voz de la Abuela Rosario, quien con tenacidad, dureza que le fue legada y es la única forma que sabe enseñar, vivir y entregar a su familia los refranes, creencias y filosofía misma de vida que debían aceptar porque “quien nació para tamal, del cielo le caen las hojas”.

“Querer el olvido es un problema antropológico: desde siempre, el hombre sintió el deseo de reescribir su propia biografía, de cambiar el pasado, borrar las huellas, las suyas y las de los demás (…) la lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.

Milán Kundera.

Esta novela nos lleva a la claridad de que el olvido no solo es un error, pues sin las remembranzas de un pueblo, de una familia, de una niña, olvidaríamos cómo somos, el cómo llegamos a un lugar y la ternura de ese sentir propio del individuo al recordar su hogar, el arraigo a su tierra, las voces, historias, sonidos, rasgos que lo acompañaron en la niñez y construyeron de él ese ser único que lo constituye.

La política, la religión, el dolor, son todos hijos de los mismos miedos: la indiferencia.

El relato de un país que ha crecido en medio de diversas formas de violencia, desde sus cimientos, en la historia y que se siguen cimentando con el pasar de los días: hogares fragmentados, luchas por colores, disputas por opinión y color, ahogados por días de espera absurda a la llegada de un redentor, es todo ello lo que desdibuja Pilar con su novela, sin discursos austeros o pérdidas en referencias históricas. La novela deja la certeza diluida en Corintia, quien a oídas  pasó de tener sus esperanzas en el personaje idealizado de Simón Bolívar, pero con el tiempo y los cambios resultados del viaje por El Expreso del Sol, fue el señor de los Milagros el custodio de sus sueños y plegarias. Todo ello fue acompañado por el dolor que iba dejando el látigo, fiel compañero de la sábila y la representación del cristo que bajó a la tierra para salvar a todos, pero que en el caso de Corintia no le daba aliciente en sus momentos de angustia, como lo deja ver aquí: “lo curioso es que ni Jesús, que también fue martirizado a latigazos se apiadaba de nosotros”, un fragmento que deja ver el dolor de una niña por sus actos puramente sencillos y dignos de la edad que a la acompañaban, pero a los que nos hemos acostumbrado a condenar en los infantes, por no comprender el mundo de los adultos, como si fuera su responsabilidad nata. Capítulos llenos de estas imágenes y relatos que dan cuenta de la violencia intrafamiliar, hacia la mujer, donde esta se ve vulnerada por ser quien es en una sociedad que aún no ha aprendido a dar valor y crianza a generaciones tolerantes.

Los retratos encontrados en la novela, sobre él como se vivió y se vive aún en Colombia, con su idiosincrasia y costumbres siguen presentes en los hogares, en las calles, en los dichos y creencias, con la niñez de duras lecciones que se siguen heredando. Vemos en la abuela de Corintia a una tan cercana que hasta la voz se puede crear en el imaginario. Ese retrato de Colombia que desea olvidar la violencia con la que nos acostumbramos a crecer.

El poeta palestino Mourid Barghouti escribió: que si se pretende despojar a un pueblo, la forma más simple es contar su historia y comenzar con “en segundo lugar”.  Es como contar la colonización de América sin tener presente todo el acervo cultural de los africanos traídos a la fuerza. O contar la historia de una familia sin tener presente su pueblo y antepasados”.

¿El por qué contarnos? ¿el por qué reescribir sobre lo que nos hace una esencia, el ser? Ese mapa personal, a lo que llamamos historia, esa que cargamos a cualquier lugar, país, relación, proyecto o sueño que se emprende en la vida, allí prevalece el encuentro con el pasado, los aprendizajes, reestructuraciones de lo que sé es.

Se puede ver a la abuela tejer y tejer como palabras bordadas en la novela, una imagen bien lograda que se puede asociar al contar el pasado en medio del tejido presente, como lo hacen las abuelas mayores del Valle del Sibundoy en Putumayo, quienes tejen y cuentan; cuentan y escriben con hilos las historias del pasado transmitido a las nuevas generaciones, mientras los hilos toman formas de colores e historias que los contienen como comunidad, se asemejan a la abuela de Corintia quien habló lo justo para intrigar a Corintia y así permitir el reencuentro con las verdades del pasado, pero a su vez el nuevo tejido de camino al sol.

Para la abuela los acontecimientos de lucha se entrelazaron con dos muertes, no por tiempo, pero si por las consecuencias del dolor, con marcas de cambio: el abuelo con su dolorosa partida dejando a su paso una carga enorme, entre majada por la lucha de poderes, colores, bipartidos que azotaron a los hermanos, hijos y hasta la religión tomando partido, con el abandono a su objetivo con el desamparo al pueblo. Y el segundo acontecimiento, con estricta relación de dolores y lealtades con el abuelo  de Corintia, fue la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, un hecho que hizo verter ríos negros ante la luna, de tantos compatriotas que no se lograron perdonar en medio del dolor.

Es por todo lo anterior que El Expreso del Sol ofrece un protagonista que camina con Corintia y lleva de camino al Sol: el amor; con esa capacidad de resiliencia construida con los sueños inacabables, permitiendo construir un desenlace de amor con el mensaje pertinente en esta coyuntura social por la que atraviesa Colombia.

“Siempre he pensado que es imposible compenetrarse con un lugar o una persona sin entender todas las historias de ese lugar o esa persona… Las historias importan, muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota”.

Chimamanda Ngozi Adichie.

Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia, que anticipe a la reconstrucción de la reparación, que los pueblos puedan transitar y encontrarse con el pasado en una reconciliación y esperanza, tan solo posible para ese momento, para ese pueblo.

Alejandra García MogollónProfesora Alejandra García Mogollón. Poeta. Candidata a optar por el título en Doctorado en Ciencias de la Educación, Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín – Venezuela. Colaboradora en Editoral Snow fountain, Miami. Directora, locutora y productora en programa Radial Cafeletreando, desde 2007.

Embajadora de Buena Voluntad de la Organización Internacional Mi Libro Hispano. Directora de proyectos de la organización Mi Libro Hispano Colombia.
Publicó su primer libro Al Compás de la Soledad, lanzado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2017. Directora de talleres de escritura y jurado en la segunda fase del Concurso Nacional de Cuento RCN y el Ministerio de Educación de Colombia, 2008 al 2017. Invitada al Cuarto encuentro de Mujeres Poetas del Caribe colombiano, Córdoba 2017.
Soprano en el Estudio Coral de Bogotá, 2016. Directora del Coro Santanderista, Colegio Francisco de Paula Santander, proyecto Distrital Canta Bogotá Canta, 2017. Soprano en el proyecto 1000 Voces por la Paz. Invitada como poeta y cantante al Encuentro Internacional El Arte No Tiene Nacionalidad Crece 2016 en el capitolio Nacional.
Jurado de la convocatoria “Beca para la publicación de libros inéditos de interés regional” 2015, del Ministerio de Cultura de Colombia. Hizo parte del comité editorial de las obras que participaron en el Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura 2013.
Ponencia “Relata Nodo Oriente contra el olvido y la indiferencia.” en el marco del I Encuentro de programas de Creación literaria y Escrituras creativas de las Américas. Marzo, 2015.
Sus textos poéticos han sido publicados en una antología en Colombia, en revistas nacionales e internacionales y leídos en programas radiales en Argentina.
Finalista en el concurso de microrelatos de la Revista Oveja Negra en Argentina, 2009. Participó en las Antologías: Laberintos del gallinero, En 1 millón de Poemas por la paz.
Coordinó un proyecto de recuperación de la memoria en el Oriente colombiano y el libro Contra el olvido y la indiferencia, 2015 en el marco de la Red Relata y Mincultura. Invitada al XI Encuentro de Escritores del Caribe Colombiano, Sahagún 2011.
Directora de talleres literarios adscritos a Ministerio de Cultura en Corozal y Sincelejo, 2008 al 2013. Promotora de talleres de escritura en la Fundación Laberinto desde 2007 al 2013. Coordinó programas de apoyos a Talleres Literarios en la Red Relata de Mincultura en el Caribe y Oriente colombiano en los años 2013 y 2014.
Directora de un taller en el programa Palabras Justas (FUNDALECTURA) y el INPEC con un taller de escritura con población del programa Justicia Y Paz en la cárcel de Montería. Directora de dos talleres para internos e internas, en el programa Libertad Bajo Palabra en la cárcel la Vega de Sincelejo desde el año 2009 al 2014.
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Reseña/ El Expreso del Sol: de la violencia al perdón por Marilú García Mora

El Expreso del Sol es una novela autobiográfica, pero también histórica que  bien podría semejarse a la narración de las vivencias del día a día de quienes construimos un país en medio del dolor, la tristeza, el abandono, el desarraigo y desplazamiento forzado y la violencia callejera entre otros, pero también  el deseo de vivir y luchar  por un mejor mañana.

El Expreso del Sol es la voz de muchas voces golpeadas por la violencia de nuestro país y  que se encuentran en el anonimato, contadas de una forma realista, sutil, dulce, tranquila y sin resentimientos. Las vivencias de su protagonista Corintia, se asemejan  de manera natural a las de muchas colombianas de bajos recursos cuyas vidas fueron transformados por culpa del absurdo desplazamiento existente en  nuestro país. ¡Es tan lamentable ver que no  es necesaria una invasión extranjera para matarnos unos a otros por ideas políticas que a veces no tienen la mínima fundamentación teórica y que carecen de razón de ser! ¡Qué difícil es sobrevivir al paso de lo absurdo, de la imposición religiosa, de las diferencias  de color político emanada por quienes se reparten la torta del poder, del dinero fácil que tanto embelesa a los más poderosos e incrimina sólo a los marginados, del maltrato intrafamiliar, y de  la falta de oportunidades para aquellos  a los que se les ha arrebatado todo y viven con el sueño de un mejor futuro!

Con El Expreso del Sol estamos ante la mirada de Corintia, una niña que nace en medio del desplazamiento y la  falta de oportunidades  quien con el  deseo de  un futuro mejor, alza su voz, un poco más realista y menos mágica, en el macondiano país del Sagrado Corazón, invitándole a ir en  busca del perdón para poder sanar sus profundas heridas de dolor, de miseria y de desigualdad.

El Expreso del Sol saca del anonimato a sus personajes, en su mayoría femeninos, porque hay que decirlo- en Colombia somos las mujeres quienes en gran parte hemos tenido que sostener y llevar las cargas de hogares fracturados por la violencia, los vicios y el abandono-. Las  mujeres de El Expreso del Sol se empoderan a partir de los  relatos de Corintia y transportan a más de un lector, a una infancia, adolescencia y madurez,  si no similar, con muchas características que  los  identifican con historias asociadas al desplazamiento y asentamientos, mal llamados invasiones, en terrenos  de las  grandes ciudades colombianas que poco a poco se van “urbanizando” a partir de la improvisación causada por sus habitantes instalados con el único deseo de salvar sus propia vidas. Ciudades en cuyos barrios marginales priman parámetros del “sálvense quien pueda”, pero que también permiten aflorar sentimientos de solidaridad entre vecinos. Ciudades caracterizadas por el “abandono forzado” de muchos niños por parte de sus progenitores, a causa de la necesidad de trabajar para sostenerlos y sacarlos adelante, bajo el riesgo de que en el intento, y por causa de ése mismo abandono, dichos niños terminen enlistados en las filas de la drogadicción, la violencia y la criminalidad.

Con El Expreso del Sol, podemos casi que remontarnos al ADN de la violencia  en nuestro país, en los distintos ámbitos de nuestra sociedad. Violencia que se origina según los relatos de la abuela de Corintia, en  el Bogotazo, con  el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el de su propio esposo y ser amado – yo diría que la llamada época de la violencia se remonta a cuando nos convertimos en Patria Boba o que ésta viene desde siempre, desde el saqueo español-. Violencia  reflejada en el maltrato infantil por parte de madres o abuelas que lo hacen porque así les tocó a ellas y/o porque no quieren que sus hijos  y nietos cojan: “el mal camino”. Violencia causada por la irracional lucha de partidos políticos cuyos dirigentes, que saben dónde están parados, manipulan a su antojo al pueblo que se limita a la rabia, la venganza y el dolor, permitiendo que los primeros se repartan todas las riquezas del segundo a sus anchas y provocando desarraigo y desplazamiento junto a toda una pérdida de la dignidad humana y de los valores que permiten vivir en sociedad. Violencia que se genera por la sed del dinero fácil, sin importar a quien se daña. Violencia causada por el deseo de tener cosas materiales que satisfagan la carencia de valores. Violencia causada por no reconocer que las mujeres, merecemos respeto y no debemos ser maltratadas ni ultrajadas o violentadas psicológica y/o sexualmente.

Pero no todo el panorama es sombrío, en  El Expreso del Sol hay una luz de esperanza al final del camino en la que triunfa el esfuerzo personal, el deseo de superación a través de reconocerse a sí mismo y la capacidad de perdonar como parte de la realización que como seres maduros debemos estar en capacidad de lograr. Corintia se encuentra a sí misma, se reconoce como una mujer completa, quien a pesar de haber vivido una infancia y adolescencia duras, puede  entender y comprender a quienes a su manera le manifestaron su afecto y se le presentaron como su familia. Corintia nos muestra que hay algo que le sigue a comprender que no podemos cambiar el pasado, pero que puede limpiar nuestro presente embalsamando un poco el dolor y  nos ayudará a abonar y preparar el terreno para un futuro más promisorio. Corintia nos da el ejemplo que cada quien desde el anonimato le da a sus congéneres y que tanta falta le hace a nuestra sociedad agobiada, dolida y dividida, Corintia nos muestra el perdón.

Marilú García Mora
Docente de Inglés SED -UN 

Lic. Español y Lenguas UPN 

Magister Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Inglés UDFJC  

Docente del colegio Francisco de Paula Santander IED

Docente ocasional catedrática de la Universidad Nacional de Colombia

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El Expreso del Sol en Project Muse gracias a Elvira Sánchez-Blake

Artículo publicado en Project Muse por Elvira Sánchez-Blake. Project MUSE es un proveedor líder de humanidades digitales y contenido de ciencias sociales para la comunidad académica.

Vélez, Pilar. El Expreso del sol, Miami: Snow Fountain P, 2015. Pp. 302. ISBN 100-9-88534-347.

El Expreso del sol es una novela de formación (Bildungsroman) que se representa a través de las estaciones del recorrido de un tren. El título hace referencia a una famosa ruta ferroviaria que anteriormente conectaba la costa colombiana con el interior del país. La protagonista convierte el recuerdo de un viaje efectuado durante su infancia en su recorrido narrativo a través de la vida desde su infancia hasta la madurez, destacando la sordidez del medio que la rodea y las estrategias que desarrolla para enfrentar los desafíos y vencerlos.

La novela, escrita por la colombiana Pilar Vélez, ha sido finalista en dos categorías del International Latino Books Awards 2016, como mejor autobiografía y novela de no ficción. La narración es un testimonio que refleja las vivencias de miles de colombianos crecidos en un ambiente de injusticias y desigualdad social y que reclaman una luz al final de la desesperanza.

Pilar Vélez se une a los exponentes de la nueva narrativa colombiana que retratan generaciones nacidas en medio del conflicto armado que ha azotado al país por más de cincuenta años. Dentro de esa corriente se destacan narradores como Héctor Abad Faciolince, Santiago Gamboa, Juan Gabriel Vásquez y Carolina Sanín, entre otros, con obras que representan en diversas modalidades las secuelas de la guerra en las generaciones de fin de milenio. La nueva narrativa colombiana se destaca por expresar la memoria del conflicto en el contexto de vivencias personales traducidas a la literatura. En el caso de Pilar Vélez, su escritura nos recuerda también la de otras grandes obras de crecimiento en medio de la guerra, como es el caso de la española Carmen Laforet, autora de la reconocida obra Nada. Al igual que Laforet, Vélez retrata a su protagonista como sobreviviente de la inestabilidad social y política del medio que la rodea, sorteando las vicisitudes con fuerza interior y resolución.

Novela El Expreso del Sol

El Expreso del sol mezcla las diversas formas de violencia que rodean a la protagonista articulando eficazmente la violencia doméstica, intrafamiliar y barrial con la violencia política que ha sufrido Colombia en las últimas décadas. La focalización se transmite por medio de la niña, quien narra las escenas del diario vivir en medio de un clima de agresión dentro del entorno familiar y social. Refleja igualmente las herencias de violencias ancestrales que se reproducen por generaciones, especialmente en las mujeres que la preceden, su madre y su abuela, víctimas a la vez de innumerables abusos. La protagonista lucha con voluntad férrea para no caer en la droga, la prostitución y la delincuencia, y en el proceso nos hace partícipes de las escasas probabilidades de sobrevivir que tienen los que comparten su sino.

Uno de los logros de la narración es la forma en que Vélez penetra de manera íntima en las luchas internas de sus personajes, articulando las memorias individuales con los eventos históricos que se recuentan en la novela. Vélez utiliza una prosa elocuente, articulada y minuciosa para incursionar en las conciencias de sus personajes y para penetrar dentro de la sensibilidad del lector. Así, el lector se hace cómplice y acompañante de este recorrido por las estaciones como en un viacrucis, en las que cada parada genera una serie de reflexiones sobre el destino humano. Una de las interrogantes que surge es: ¿cómo puede un individuo superar la aridez de su crecimiento para convertirse en una persona adulta estable y productiva?

En efecto, la travesía de El Expreso del sol revela los desafíos que enfrenta Corintia, una niña nacida y crecida en medio de la miseria de la urbe, y cómo se transforma en una adolescente que debe confrontar amenazas permanentes. La autora, en voz de su personaje, cuestiona la rigidez de la abuela Rosario, quien a su vez es víctima de la violencia política y del maltrato familiar; y la indiferencia de su madre, otra víctima de las circunstancias. Una pregunta que zanja en el interior de su tormento es la que resume en cierta medida el mensaje del texto: “¿Qué hacer con todo ese dolor: el de mi abuela, el de mi madre y el mío?” (195).

La niña convertida en mujer se ve abocada a sobrevivir las carencias traducidas en hambre, abandonos, maltratos de quienes la rodean, aun de los seres que dicen amarla, y amenazas del entorno en que vive y crece, así como los desafíos de vivir en una ambiente de permanente agresión exterior. La novela culmina con una nota de esperanza que se traduce en el valor y la tenacidad para desarrollar mecanismos de defensa contra la adversidad y las estrategias para comprender al ser humano y sus circunstancias. Al mismo tiempo, traza un camino de salida del abismo de la tragedia que ha vivido Colombia en décadas de conflicto armado y de la espiral de violencia que se transmite por generaciones.

El Expreso del sol es el tipo de obra apta para un público general, y por su enfoque y contenido tiene el potencial de ser utilizada en cursos de español avanzado y cultura latinoamericana para estudiantes de colegio y universidad.

Elvira Sánchez-Blake. Escritora, periodista y académica. Es profesora asociada del Department of Romance and Classical Studies de Michigan State University. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispánica de la Universidad de Cornell (1998). Es autora del libro Patria se escribe con sangre (Anthropos, 2000), una recopilación de testimonios de mujeres en el conflicto  Colombiano. Es coautora de la antología Voces Hispanas Siglo XXI; Entrevistas con autores en DVD (Yale UP., 2005) y co-editora del compendio crítico El universo literario de Laura Restrepo (Taurus, 2007). Su último libro, Latin American Women and the Literature of Madness en coautoría con Laura Kanost, (McFarland, 2015), examina las obras literarias de autoras latinoamericanas donde la locura se sitúa como metáfora o personaje para denunciar conflictos políticos y sociales del continente.

Como escritora creativa ha publicado narrativa corta y poesía en Reflejos (Beaumont eds, 2006), Más allá de las fronteras (Ed. Nuevo Espacio, 2004), Nuevas voces de fin de siglo (Epsilon Eds, 1999) y en Vuelos de Libertad (Beaumont eds, 2009). Espiral de silencios (Beaumont, 2009) es su primera novela, donde combina documentación histórica con testimonios de personajes que han sido parte de la historia reciente del conflicto en Colombia. La novela saldrá próximamente traducida en inglés.

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