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El Expreso del Sol: Cuando la literatura es historia

Por Beatriz Vanegas Athias

La poeta y narradora Pilar Vélez ha escrito una bella novela casi testimonial. Utilizando la metáfora del viaje, narra la historia de Colombia, desde su historia personal. A los capítulos los nombró Estaciones. Cada estación es un conjuro del dolor de un país inmerso en la guerra y en el dolor de la inequidad. La historia inicia en Miami, un lunes 24 de octubre de 2005, en medio de una tempestad con visos de huracán que llamaron Wilma.

Los personajes que configuran la historia son tres mujeres: la abuela, de nombre Rosario González, viuda  de Trujillo; Violeta, la taciturna y traumada madre de Corintia. Y Corintia, hija de Violeta y  alter ego de la autora, voz que narra desde un tono omnisciente, pero no carente de tensión toda la historia de El Expreso del Sol.

Es la historia de estas tres mujeres pero también es la historia de Colombia desde la época de La Violencia hasta el surgimiento del narcotráfico, con todos los horrores de la guerra, los desplazamientos, el maltrato infantil, el maltrato a la mujer, el abuso a menores, la droga, la delincuencia juvenil, la pobreza extrema, la desigualdad social y todas las consecuencias que esto trae.

Los tres pilares

Sin duda la abuela es el personaje que determina la vida y el devenir de los hechos que rodean a Corintia. Ella, Rosario González es una guerrera, no porque haya empuñado un arma, sino porque resistió las más infames situaciones a las que ser humano alguno pueda sobrevivir.

Su tragedia inicia con la muerte del marido, el abuelo de la narradora y padre de Violeta. El abuelo Marco Trujillo, un orgulloso liberal quien nunca ocultó su posición política, gaitanista hasta los tuétanos, de quien la abuela afirmaba que “el abuelo Y Gaitán eran uno solo, si los hubiese visto hablar me creería. Ambos querían ser presidentes. Según la abuela, Gaitán hizo que los liberales brotaran de las piedras y que los conservadores se volvieran gaitanistas, unidos por la flama de su arenga: El hambre no es liberal ni conservadora”

Tiempos estos de principios y convencimientos ideológicos por los que tristemente se perdía la vida. Tiempos en los que la esperanza de una nación se centraba en un líder por el cual se podía dar la vida sin pensar en la familia y el desamparo que podían padecer al heredarle el pecado de ser liberal o cachiporro.

Allí inicia la tragedia de estas tres mujeres. Y entre dolor y dolor, la autora denuncia la infame intervención de la Iglesia católica, que aupaba la guerra en nombre de un Dios que eligió partido político. Es así como Roberto, el hermano de Marco Trujillo, falleció y el cura no le quiso dar los óleos ni celebrar la misa por su muerte, no le quiso siquiera abrir la puerta de la iglesia porque él era evangélico, esa fue la excusa que le dio el cura, leamos:

 “(…) ¡Cuántas veces les he dicho en el sermón que ningún evangélico pondrá un pie ni vivo ni muerto en mi iglesia!

El abuelo quedó de una pieza y solo atinó a replicar:

Le juro que todo me imaginé menos que usted le negara los santos óleos.

(…) Padre si usted sabe que mi hermano creía en Dios. Recuerde que usted mismo lo bautizó, le dio la primera comunión, lo confirmó y hasta lo casó con Matilde.

_ ¡Sí, pero yo no lo volví evangélico!

(…) ¡Eso es un pecado imperdonable don Marco! ¡Un acto inexcusable a los ojos de Dios! Si su hermano pecó, yo no voy a pecar contra Dios! ¡Las reglas son reglas!

 La discusión siguió y se puso más acalorada, para rematar el cura dijo:

“¡Ese muerto es su problema! ¡Dígales a sus amigos liberales, a ver si lo ayudan!”

_Padre –reviró el abuelo, a un tris ya de explotar-, esto no tiene que ver con la política. Yo no lo puedo obligar a que le dé los santos óleos, pero al menos préstenos las llaves del cementerio para poder sepultarlo

_¡¿Qué quéee?! (…) llévese a su muerto a otra parte y asegúrese que no me dejen basura ni porquerías en el andén de la iglesia.”

Diálogos contundentes que connotan una realidad cruda padecida por un pueblo que ha aprendido a convivir con su victimario, que castiga a quien piensa distinto, a quien no se alinea al dogma y al conservadurismo imperante durante casi dos siglos de historia republicana: “El único pecado que había cometido el tío Roberto era haber leído la Biblia, lo que la iglesia católica tenía estrictamente prohibido a sus fieles”

Así pues, a don Marco el hecho de defender a su partido con fervor desinteresado, lo llevó a la muerte, pensó que como era honesto trabajador, conocido en esa población, no le iba a ocurrir nada, pero ello no hacía parte del accionar del ejército de pájaros que era el bando armado del centralista y gobiernista partido Conservador: no lo podían dejar vivo: “A don Marco lo mataron porque era liberal y ¡harto que se lo dijimos! que se arrepintiera y se declarara conservador o de lo contrario que se fuera bien lejos con su familia si quería seguir con vida. Ese fue el comentario generalizado de un acontecimiento que no sorprendió a nadie”.

Fue el inicio del fin, la abuela, matrona que tuvo que huir, se llenó de miedo y luego de amargura. Sólo hasta el último día de su existencia superó el temor de ser la víctima de una violencia que si no vendría por parte de “Los pájaros”, si llegaría de manos de la violencia resucitada en la descendencia de éstos. Y aquí, la novelista Vélez, configura otra verdad infame de la guerra colombiana: la violencia es heredada como quien hereda un principio, una hectárea de tierra o un comportamiento.

Por ello en el  “El Expreso del sol”, la autora recorre en cada estación un camino que nos muestra las diferentes versiones que ha tenido la belicosidad en Colombia durante el siglo XX: el período llamado La Violencia, la aparición de las guerrillas, la muerte del líder Jorge Eliécer Gaitán, la aparición del narcotráfico, el desplazamiento. Y ella, Corintia es la punta de quiebre de tantas violencias, porque a pesar de haber padecido la férrea y hasta cruel educación de una abuela que asimiló su dolor con el silencio y los malos tratos, ella Corintia, regresa a recoger sus pasos para dirigirse a la luz, a la limpieza y el conjuro de tanto odio.

Un personaje fuerte y muy simbólico es la segunda de las tres mujeres, la hija de la abuela Rosario y madre de Corintia. Nos referimos a Violeta. Ella asimiló el dolor de haber estado con el cadáver del padre, con un silencio y hermetismo que representa el miedo de generaciones de colombianos que sólo en el siglo XXI, se están atreviendo a narrar, escribir, cantar o tejer su padecimiento.

Violeta es una flor truncada en mitad de la vida. Qué personaje tan poderoso para entender el miedo, nos brinda la escritora Pilar Vélez.

Corintia es la tercera generación que sufre la violencia en su familia de tres mujeres. Familia de mujeres solas que se deshacen o empozan su dolor a su manera. Corintia sin embargo, es la luz, su viaje es hacia el perdón, hacia la reconciliación. Desde la dedicatoria del libro  a esas mujeres, se inició el proceso de reconciliación.

Epílogo

El Expreso del Sol de Pilar Vélez es una novela que narra de manera poderosa y sin mayores pretensiones la historia de este país. En su gran mayoría al terminar cada párrafo, hay una frase contundente, en otras ocasiones totalizantes y en otras poéticas. Se nota el oficio de poeta en la contundencia de los diálogos

Desde el principio mantiene el suspenso de qué es aquello que ocurrió,  que es eso que ella quiere descubrir, qué les pasó a esa tres mujeres, porque actúan de esa manera, la abuela muy cruel, la mamá muy elevada, depresiva y escondiendo a su hija; y por último qué es lo que va a ocurrir con Corintia.

Beatriz Vanegas Athias. Escritora colombiana (Majagual, Sucre, 1970). Magíster en Semiótica de la Universidad Industrial de Santander. Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia (1993). Premio Departamental de Poesía Fondo Mixto de Sucre (2000); Premio Internacional de Poesía “Pilar Paz Pasamar”de Jerez de la Frontera, España (2010); Premio Nacional de Poesía Casa de Poesía Silva (2012).
Ha publicado: Galería de perdedores, poemas 2000; Los lugares comunes, poemas, 2006; Crónicas para apagar la oscuridad, crónicas y reportajes, Editorial UIS, 2011;Con tres heridas yo, poemas, Editorial Caza de Poesía, 2012; De la A a la Z Colombia, poemas infantiles, Editorial Everest, España, 2012; Ahora mi patria es tu cuerpo, antología, 2013; Divulgación Cultural UIS; El canto de las moscas y la predicación sobre la violencia ocultada (ensayo) Cuadernos Cuynaco, UIS, 2013. Festejar la ausencia (antología) Colección Un libro por centavo de la Universidad Externado de Colombia (2015), Todos se amaban a escondidas  Ediciones Corazón de Mango, (2015)

En la actualidad es columnista de El Meridiano de Sucre y de El Espectador, además, editora de Espiral, Revista de Docencia e Investigación del Centro de Estudios en Educación de la Universidad Santo Tomás.
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El Expreso del Sol de Pilar Vélez: Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia

Por Alejandra García Mogollón

La novela de Pilar Vélez, El Expreso del Sol, contiene el camino trenzado que  lleva un tren coloreado con recuerdos de tres generaciones que cuentan de cerca las diferentes formas de violencia sufrida y con ello la radiografía desde el interior de una familia. Es por ello que la novela hace parte de la historia de Colombia, anidada en las alas que lograron volar más allá de la esperanza, pero sin borrar las palabras, los hilos que se unieron a esas vidas que de forma magistral nos entrega Pilar, quien cuenta cada paso de sus muertos, de los vivos, de almas que orquestaron las vidas que fácilmente pueden ser recreadas por la imaginación del lector, con imágenes cristalinas, bien logradas por la escritora, quien hace ese recorrido por su mapa personal para darle mayor verosimilitud a la novela; así como la voz de la Abuela Rosario, quien con tenacidad, dureza que le fue legada y es la única forma que sabe enseñar, vivir y entregar a su familia los refranes, creencias y filosofía misma de vida que debían aceptar porque “quien nació para tamal, del cielo le caen las hojas”.

“Querer el olvido es un problema antropológico: desde siempre, el hombre sintió el deseo de reescribir su propia biografía, de cambiar el pasado, borrar las huellas, las suyas y las de los demás (…) la lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.

Milán Kundera.

Esta novela nos lleva a la claridad de que el olvido no solo es un error, pues sin las remembranzas de un pueblo, de una familia, de una niña, olvidaríamos cómo somos, el cómo llegamos a un lugar y la ternura de ese sentir propio del individuo al recordar su hogar, el arraigo a su tierra, las voces, historias, sonidos, rasgos que lo acompañaron en la niñez y construyeron de él ese ser único que lo constituye.

La política, la religión, el dolor, son todos hijos de los mismos miedos: la indiferencia.

El relato de un país que ha crecido en medio de diversas formas de violencia, desde sus cimientos, en la historia y que se siguen cimentando con el pasar de los días: hogares fragmentados, luchas por colores, disputas por opinión y color, ahogados por días de espera absurda a la llegada de un redentor, es todo ello lo que desdibuja Pilar con su novela, sin discursos austeros o pérdidas en referencias históricas. La novela deja la certeza diluida en Corintia, quien a oídas  pasó de tener sus esperanzas en el personaje idealizado de Simón Bolívar, pero con el tiempo y los cambios resultados del viaje por El Expreso del Sol, fue el señor de los Milagros el custodio de sus sueños y plegarias. Todo ello fue acompañado por el dolor que iba dejando el látigo, fiel compañero de la sábila y la representación del cristo que bajó a la tierra para salvar a todos, pero que en el caso de Corintia no le daba aliciente en sus momentos de angustia, como lo deja ver aquí: “lo curioso es que ni Jesús, que también fue martirizado a latigazos se apiadaba de nosotros”, un fragmento que deja ver el dolor de una niña por sus actos puramente sencillos y dignos de la edad que a la acompañaban, pero a los que nos hemos acostumbrado a condenar en los infantes, por no comprender el mundo de los adultos, como si fuera su responsabilidad nata. Capítulos llenos de estas imágenes y relatos que dan cuenta de la violencia intrafamiliar, hacia la mujer, donde esta se ve vulnerada por ser quien es en una sociedad que aún no ha aprendido a dar valor y crianza a generaciones tolerantes.

Los retratos encontrados en la novela, sobre él como se vivió y se vive aún en Colombia, con su idiosincrasia y costumbres siguen presentes en los hogares, en las calles, en los dichos y creencias, con la niñez de duras lecciones que se siguen heredando. Vemos en la abuela de Corintia a una tan cercana que hasta la voz se puede crear en el imaginario. Ese retrato de Colombia que desea olvidar la violencia con la que nos acostumbramos a crecer.

El poeta palestino Mourid Barghouti escribió: que si se pretende despojar a un pueblo, la forma más simple es contar su historia y comenzar con “en segundo lugar”.  Es como contar la colonización de América sin tener presente todo el acervo cultural de los africanos traídos a la fuerza. O contar la historia de una familia sin tener presente su pueblo y antepasados”.

¿El por qué contarnos? ¿el por qué reescribir sobre lo que nos hace una esencia, el ser? Ese mapa personal, a lo que llamamos historia, esa que cargamos a cualquier lugar, país, relación, proyecto o sueño que se emprende en la vida, allí prevalece el encuentro con el pasado, los aprendizajes, reestructuraciones de lo que sé es.

Se puede ver a la abuela tejer y tejer como palabras bordadas en la novela, una imagen bien lograda que se puede asociar al contar el pasado en medio del tejido presente, como lo hacen las abuelas mayores del Valle del Sibundoy en Putumayo, quienes tejen y cuentan; cuentan y escriben con hilos las historias del pasado transmitido a las nuevas generaciones, mientras los hilos toman formas de colores e historias que los contienen como comunidad, se asemejan a la abuela de Corintia quien habló lo justo para intrigar a Corintia y así permitir el reencuentro con las verdades del pasado, pero a su vez el nuevo tejido de camino al sol.

Para la abuela los acontecimientos de lucha se entrelazaron con dos muertes, no por tiempo, pero si por las consecuencias del dolor, con marcas de cambio: el abuelo con su dolorosa partida dejando a su paso una carga enorme, entre majada por la lucha de poderes, colores, bipartidos que azotaron a los hermanos, hijos y hasta la religión tomando partido, con el abandono a su objetivo con el desamparo al pueblo. Y el segundo acontecimiento, con estricta relación de dolores y lealtades con el abuelo  de Corintia, fue la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, un hecho que hizo verter ríos negros ante la luna, de tantos compatriotas que no se lograron perdonar en medio del dolor.

Es por todo lo anterior que El Expreso del Sol ofrece un protagonista que camina con Corintia y lleva de camino al Sol: el amor; con esa capacidad de resiliencia construida con los sueños inacabables, permitiendo construir un desenlace de amor con el mensaje pertinente en esta coyuntura social por la que atraviesa Colombia.

“Siempre he pensado que es imposible compenetrarse con un lugar o una persona sin entender todas las historias de ese lugar o esa persona… Las historias importan, muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota”.

Chimamanda Ngozi Adichie.

Una memoria como escritura reparadora del cambio hacia la resilencia, que anticipe a la reconstrucción de la reparación, que los pueblos puedan transitar y encontrarse con el pasado en una reconciliación y esperanza, tan solo posible para ese momento, para ese pueblo.

Profesora Alejandra García Mogollón. Poeta. Candidata a optar por el título en Doctorado en Ciencias de la Educación, Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín – Venezuela. Colaboradora en Editoral Snow fountain, Miami. Directora, locutora y productora en programa Radial Cafeletreando, desde 2007.

Embajadora de Buena Voluntad de la Organización Internacional Mi Libro Hispano. Directora de proyectos de la organización Mi Libro Hispano Colombia.
Publicó su primer libro Al Compás de la Soledad, lanzado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2017. Directora de talleres de escritura y jurado en la segunda fase del Concurso Nacional de Cuento RCN y el Ministerio de Educación de Colombia, 2008 al 2017. Invitada al Cuarto encuentro de Mujeres Poetas del Caribe colombiano, Córdoba 2017.
Soprano en el Estudio Coral de Bogotá, 2016. Directora del Coro Santanderista, Colegio Francisco de Paula Santander, proyecto Distrital Canta Bogotá Canta, 2017. Soprano en el proyecto 1000 Voces por la Paz. Invitada como poeta y cantante al Encuentro Internacional El Arte No Tiene Nacionalidad Crece 2016 en el capitolio Nacional.
Jurado de la convocatoria “Beca para la publicación de libros inéditos de interés regional” 2015, del Ministerio de Cultura de Colombia. Hizo parte del comité editorial de las obras que participaron en el Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura 2013.
Ponencia “Relata Nodo Oriente contra el olvido y la indiferencia.” en el marco del I Encuentro de programas de Creación literaria y Escrituras creativas de las Américas. Marzo, 2015.
Sus textos poéticos han sido publicados en una antología en Colombia, en revistas nacionales e internacionales y leídos en programas radiales en Argentina.
Finalista en el concurso de microrelatos de la Revista Oveja Negra en Argentina, 2009. Participó en las Antologías: Laberintos del gallinero, En 1 millón de Poemas por la paz.
Coordinó un proyecto de recuperación de la memoria en el Oriente colombiano y el libro Contra el olvido y la indiferencia, 2015 en el marco de la Red Relata y Mincultura. Invitada al XI Encuentro de Escritores del Caribe Colombiano, Sahagún 2011.
Directora de talleres literarios adscritos a Ministerio de Cultura en Corozal y Sincelejo, 2008 al 2013. Promotora de talleres de escritura en la Fundación Laberinto desde 2007 al 2013. Coordinó programas de apoyos a Talleres Literarios en la Red Relata de Mincultura en el Caribe y Oriente colombiano en los años 2013 y 2014.
Directora de un taller en el programa Palabras Justas (FUNDALECTURA) y el INPEC con un taller de escritura con población del programa Justicia Y Paz en la cárcel de Montería. Directora de dos talleres para internos e internas, en el programa Libertad Bajo Palabra en la cárcel la Vega de Sincelejo desde el año 2009 al 2014.
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Reseña/ El Expreso del Sol: de la violencia al perdón por Marilú García Mora

El Expreso del Sol es una novela autobiográfica, pero también histórica que  bien podría semejarse a la narración de las vivencias del día a día de quienes construimos un país en medio del dolor, la tristeza, el abandono, el desarraigo y desplazamiento forzado y la violencia callejera entre otros, pero también  el deseo de vivir y luchar  por un mejor mañana.

El Expreso del Sol es la voz de muchas voces golpeadas por la violencia de nuestro país y  que se encuentran en el anonimato, contadas de una forma realista, sutil, dulce, tranquila y sin resentimientos. Las vivencias de su protagonista Corintia, se asemejan  de manera natural a las de muchas colombianas de bajos recursos cuyas vidas fueron transformados por culpa del absurdo desplazamiento existente en  nuestro país. ¡Es tan lamentable ver que no  es necesaria una invasión extranjera para matarnos unos a otros por ideas políticas que a veces no tienen la mínima fundamentación teórica y que carecen de razón de ser! ¡Qué difícil es sobrevivir al paso de lo absurdo, de la imposición religiosa, de las diferencias  de color político emanada por quienes se reparten la torta del poder, del dinero fácil que tanto embelesa a los más poderosos e incrimina sólo a los marginados, del maltrato intrafamiliar, y de  la falta de oportunidades para aquellos  a los que se les ha arrebatado todo y viven con el sueño de un mejor futuro!

Con El Expreso del Sol estamos ante la mirada de Corintia, una niña que nace en medio del desplazamiento y la  falta de oportunidades  quien con el  deseo de  un futuro mejor, alza su voz, un poco más realista y menos mágica, en el macondiano país del Sagrado Corazón, invitándole a ir en  busca del perdón para poder sanar sus profundas heridas de dolor, de miseria y de desigualdad.

El Expreso del Sol saca del anonimato a sus personajes, en su mayoría femeninos, porque hay que decirlo- en Colombia somos las mujeres quienes en gran parte hemos tenido que sostener y llevar las cargas de hogares fracturados por la violencia, los vicios y el abandono-. Las  mujeres de El Expreso del Sol se empoderan a partir de los  relatos de Corintia y transportan a más de un lector, a una infancia, adolescencia y madurez,  si no similar, con muchas características que  los  identifican con historias asociadas al desplazamiento y asentamientos, mal llamados invasiones, en terrenos  de las  grandes ciudades colombianas que poco a poco se van “urbanizando” a partir de la improvisación causada por sus habitantes instalados con el único deseo de salvar sus propia vidas. Ciudades en cuyos barrios marginales priman parámetros del “sálvense quien pueda”, pero que también permiten aflorar sentimientos de solidaridad entre vecinos. Ciudades caracterizadas por el “abandono forzado” de muchos niños por parte de sus progenitores, a causa de la necesidad de trabajar para sostenerlos y sacarlos adelante, bajo el riesgo de que en el intento, y por causa de ése mismo abandono, dichos niños terminen enlistados en las filas de la drogadicción, la violencia y la criminalidad.

Con El Expreso del Sol, podemos casi que remontarnos al ADN de la violencia  en nuestro país, en los distintos ámbitos de nuestra sociedad. Violencia que se origina según los relatos de la abuela de Corintia, en  el Bogotazo, con  el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el de su propio esposo y ser amado – yo diría que la llamada época de la violencia se remonta a cuando nos convertimos en Patria Boba o que ésta viene desde siempre, desde el saqueo español-. Violencia  reflejada en el maltrato infantil por parte de madres o abuelas que lo hacen porque así les tocó a ellas y/o porque no quieren que sus hijos  y nietos cojan: “el mal camino”. Violencia causada por la irracional lucha de partidos políticos cuyos dirigentes, que saben dónde están parados, manipulan a su antojo al pueblo que se limita a la rabia, la venganza y el dolor, permitiendo que los primeros se repartan todas las riquezas del segundo a sus anchas y provocando desarraigo y desplazamiento junto a toda una pérdida de la dignidad humana y de los valores que permiten vivir en sociedad. Violencia que se genera por la sed del dinero fácil, sin importar a quien se daña. Violencia causada por el deseo de tener cosas materiales que satisfagan la carencia de valores. Violencia causada por no reconocer que las mujeres, merecemos respeto y no debemos ser maltratadas ni ultrajadas o violentadas psicológica y/o sexualmente.

Pero no todo el panorama es sombrío, en  El Expreso del Sol hay una luz de esperanza al final del camino en la que triunfa el esfuerzo personal, el deseo de superación a través de reconocerse a sí mismo y la capacidad de perdonar como parte de la realización que como seres maduros debemos estar en capacidad de lograr. Corintia se encuentra a sí misma, se reconoce como una mujer completa, quien a pesar de haber vivido una infancia y adolescencia duras, puede  entender y comprender a quienes a su manera le manifestaron su afecto y se le presentaron como su familia. Corintia nos muestra que hay algo que le sigue a comprender que no podemos cambiar el pasado, pero que puede limpiar nuestro presente embalsamando un poco el dolor y  nos ayudará a abonar y preparar el terreno para un futuro más promisorio. Corintia nos da el ejemplo que cada quien desde el anonimato le da a sus congéneres y que tanta falta le hace a nuestra sociedad agobiada, dolida y dividida, Corintia nos muestra el perdón.

Marilú García Mora
Docente de Inglés SED -UN 

Lic. Español y Lenguas UPN 

Magister Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Inglés UDFJC  

Docente del colegio Francisco de Paula Santander IED

Docente ocasional catedrática de la Universidad Nacional de Colombia

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El Expreso del Sol en Project Muse gracias a Elvira Sánchez-Blake

Artículo publicado en Project Muse por Elvira Sánchez-Blake. Project MUSE es un proveedor líder de humanidades digitales y contenido de ciencias sociales para la comunidad académica.

Vélez, Pilar. El Expreso del sol, Miami: Snow Fountain P, 2015. Pp. 302. ISBN 100-9-88534-347.

El Expreso del sol es una novela de formación (Bildungsroman) que se representa a través de las estaciones del recorrido de un tren. El título hace referencia a una famosa ruta ferroviaria que anteriormente conectaba la costa colombiana con el interior del país. La protagonista convierte el recuerdo de un viaje efectuado durante su infancia en su recorrido narrativo a través de la vida desde su infancia hasta la madurez, destacando la sordidez del medio que la rodea y las estrategias que desarrolla para enfrentar los desafíos y vencerlos.

La novela, escrita por la colombiana Pilar Vélez, ha sido finalista en dos categorías del International Latino Books Awards 2016, como mejor autobiografía y novela de no ficción. La narración es un testimonio que refleja las vivencias de miles de colombianos crecidos en un ambiente de injusticias y desigualdad social y que reclaman una luz al final de la desesperanza.

Pilar Vélez se une a los exponentes de la nueva narrativa colombiana que retratan generaciones nacidas en medio del conflicto armado que ha azotado al país por más de cincuenta años. Dentro de esa corriente se destacan narradores como Héctor Abad Faciolince, Santiago Gamboa, Juan Gabriel Vásquez y Carolina Sanín, entre otros, con obras que representan en diversas modalidades las secuelas de la guerra en las generaciones de fin de milenio. La nueva narrativa colombiana se destaca por expresar la memoria del conflicto en el contexto de vivencias personales traducidas a la literatura. En el caso de Pilar Vélez, su escritura nos recuerda también la de otras grandes obras de crecimiento en medio de la guerra, como es el caso de la española Carmen Laforet, autora de la reconocida obra Nada. Al igual que Laforet, Vélez retrata a su protagonista como sobreviviente de la inestabilidad social y política del medio que la rodea, sorteando las vicisitudes con fuerza interior y resolución.

El Expreso del sol mezcla las diversas formas de violencia que rodean a la protagonista articulando eficazmente la violencia doméstica, intrafamiliar y barrial con la violencia política que ha sufrido Colombia en las últimas décadas. La focalización se transmite por medio de la niña, quien narra las escenas del diario vivir en medio de un clima de agresión dentro del entorno familiar y social. Refleja igualmente las herencias de violencias ancestrales que se reproducen por generaciones, especialmente en las mujeres que la preceden, su madre y su abuela, víctimas a la vez de innumerables abusos. La protagonista lucha con voluntad férrea para no caer en la droga, la prostitución y la delincuencia, y en el proceso nos hace partícipes de las escasas probabilidades de sobrevivir que tienen los que comparten su sino.

Uno de los logros de la narración es la forma en que Vélez penetra de manera íntima en las luchas internas de sus personajes, articulando las memorias individuales con los eventos históricos que se recuentan en la novela. Vélez utiliza una prosa elocuente, articulada y minuciosa para incursionar en las conciencias de sus personajes y para penetrar dentro de la sensibilidad del lector. Así, el lector se hace cómplice y acompañante de este recorrido por las estaciones como en un viacrucis, en las que cada parada genera una serie de reflexiones sobre el destino humano. Una de las interrogantes que surge es: ¿cómo puede un individuo superar la aridez de su crecimiento para convertirse en una persona adulta estable y productiva?

En efecto, la travesía de El Expreso del sol revela los desafíos que enfrenta Corintia, una niña nacida y crecida en medio de la miseria de la urbe, y cómo se transforma en una adolescente que debe confrontar amenazas permanentes. La autora, en voz de su personaje, cuestiona la rigidez de la abuela Rosario, quien a su vez es víctima de la violencia política y del maltrato familiar; y la indiferencia de su madre, otra víctima de las circunstancias. Una pregunta que zanja en el interior de su tormento es la que resume en cierta medida el mensaje del texto: “¿Qué hacer con todo ese dolor: el de mi abuela, el de mi madre y el mío?” (195).

La niña convertida en mujer se ve abocada a sobrevivir las carencias traducidas en hambre, abandonos, maltratos de quienes la rodean, aun de los seres que dicen amarla, y amenazas del entorno en que vive y crece, así como los desafíos de vivir en una ambiente de permanente agresión exterior. La novela culmina con una nota de esperanza que se traduce en el valor y la tenacidad para desarrollar mecanismos de defensa contra la adversidad y las estrategias para comprender al ser humano y sus circunstancias. Al mismo tiempo, traza un camino de salida del abismo de la tragedia que ha vivido Colombia en décadas de conflicto armado y de la espiral de violencia que se transmite por generaciones.

El Expreso del sol es el tipo de obra apta para un público general, y por su enfoque y contenido tiene el potencial de ser utilizada en cursos de español avanzado y cultura latinoamericana para estudiantes de colegio y universidad.

Elvira Sánchez-Blake. Escritora, periodista y académica. Es profesora asociada del Department of Romance and Classical Studies de Michigan State University. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispánica de la Universidad de Cornell (1998). Es autora del libro Patria se escribe con sangre (Anthropos, 2000), una recopilación de testimonios de mujeres en el conflicto  Colombiano. Es coautora de la antología Voces Hispanas Siglo XXI; Entrevistas con autores en DVD (Yale UP., 2005) y co-editora del compendio crítico El universo literario de Laura Restrepo (Taurus, 2007). Su último libro, Latin American Women and the Literature of Madness en coautoría con Laura Kanost, (McFarland, 2015), examina las obras literarias de autoras latinoamericanas donde la locura se sitúa como metáfora o personaje para denunciar conflictos políticos y sociales del continente.

Como escritora creativa ha publicado narrativa corta y poesía en Reflejos (Beaumont eds, 2006), Más allá de las fronteras (Ed. Nuevo Espacio, 2004), Nuevas voces de fin de siglo (Epsilon Eds, 1999) y en Vuelos de Libertad (Beaumont eds, 2009). Espiral de silencios (Beaumont, 2009) es su primera novela, donde combina documentación histórica con testimonios de personajes que han sido parte de la historia reciente del conflicto en Colombia. La novela saldrá próximamente traducida en inglés.

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Conversación con María Bird Picó autora de “Tras esas gafas de Sol”. Pilar Vélez

Conocí a la escritora María Bird Picó, durante una conferencia de Construya su Plataforma de Marketing, invitada por la Cofradía de Escritores de Puerto Rico.

María, desde el momento en que nos conocimos y asististe a esa conferencia, ¿en que ha cambiado tu vida como escritora?

Cuando me conociste hace dos años, aún no había publicado mi primer libro. De hecho, me acuerdo haber comentado durante tu excelente charla que no me sentía cómoda usando el título de escritora sin tener un libro de mi autoría.  Aunque había publicado cuentos en una antología, sentía que el titulo me quedaba aún grande,  de la misma forma que toma más de un reportaje convertirte en periodista o más de una clase para ser maestro.

Logré publicar mi libro este año, algo que me da una gran satisfacción pues era un sueño que tuve por muchos años.  Y la experiencia ha superado las expectativas ante la respuesta tan positiva a mi libro de cuentos.

¿Cuál es el secreto de las gafas y cómo se relaciona con la autora?

No puedo andar sin mis gafas. Uso lentes de contacto hace 35 años y las gafas me ayudan a proteger mis ojos. Pero hay también una conexión emocional a ellas pues me siento menos vulnerable al usarlas. Lo primero  que hago al entrar al carro en las mañanas es ponérmelas, aún si está lloviendo.

Tengo un defecto-virtud y es que soy un libro abierto, sin filtro, como dicen algunos amigos.  Hago diariamente un esfuerzo de ser menos transparente y directa y las gafas ayudan pues, ya sabes, los ojos son el reflejo del alma.

A la hora de buscar el título para el libro, jugué con varios nombres usando las palabras “mirada” y “ojos”. Ya hay libros con esas palabras en sus títulos y decidí usar las gafas pues había escrito una columna humorística sobre mi obsesión con las gafas y mi teoría de que muchas personalidades perderían esa aura de misterio si no usaran gafas.  Imagínate a Jackie Onassis o algunos de los reguetoneros sin gafas.  De hecho, vi una vez a un cantante de música urbana que durante una entrevista se quitó por unos segundos las gafas y la imagen me impactó pues ya no era lo mismo.

¿Cómo es un día en la vida de la periodista y escritora Maria Bird Picó? ¿Cuál es tu rutina para escribir?

Todas las noches, a la hora de acostarme,  me pregunto cómo hice para sobrevivir un día tan cargado pues manejo no solo mi trabajo como periodista y directora de una revista especializada de negocios, sino la maestría que curso en Creación Literaria, mi familia y la escritura de ficción y guiones. Tengo también la dicha de estar rodeada de grandes amigos así que al menos dos veces por semana también me escapo para un café, almuerzo o vinito. Y no puede faltar mi caminata diaria de al menos 40 minutos.

Es por eso que los amigos más cercanos se quedan maravillados cuando anuncio que terminé un nuevo proyecto como un guion o novela corta. La clave ha sido la disciplina. Todas las semanas preparo mi agenda y para cada día no pueden faltar dos rayitas misteriosas que son dos páginas de un proyecto artístico. Si no logro escribirlas, se suman a las dos del día siguiente. Me funciona a la perfección.  Claro, a veces llega el sábado y tengo 10 acumuladas, pero trato de que no se acumulen tanto.

Para escribir solo necesito mi computadora. Uso mayormente una portátil así que puedo escribir hasta mientras espero en el carro que mi hija salga de  la escuela. Lo importante para mí es dejar que la historia fluya. Una vez pienso que está terminada, comienzo a revisarla detenidamente. Hay colegas que se enfocan tanto en que esas páginas que escriben estén perfectas que se trancan y no pueden seguir escribiendo. Lo mismo hago con mis reportajes periodísticos: los escribo sin detenerme y luego quito, añado, edito y corrijo.

Me llama la atención tu perfil, al ser periodista y escritora. ¿Consideras que el periodismo te aporta ciertas ventajas a la hora de desarrollar tu parte literaria?

Eso es un gran debate entre los mismos periodistas. Sí, han habido y hay excelentes escritores que fueron periodistas, pero son la minoría y muchos de ellos se dedicaron al periodismo cultural o escribían crónicas o columnas. Ese tipo de periodismo es muy diferente al de reportar noticias diariamente o escribir sobre temas especializados, como ha sido mi caso.  Desde que comencé a ejercer el periodismo hace 27 años me dediqué a escribir sobre negocios y economía.

De hecho, de los muchos periodistas que conozco,  apenas dos o tres son escritores publicados. Son tipos de escritura muy diferente y no se puede asumir que por dominar a una se te hará más fácil la otra.  (Uso el ejemplo de que un cirujano cardiovascular no necesariamente tiene la destreza de un neurocirujano). En mi caso siempre escribí desde niña, y comencé formalmente a escribir cuentos  tras tomar un taller de cuentos. Esto se dio después de que una querida amiga, Ivonne García,  leyera cartas personales que yo  escribía y me exhortara a dedicarme a tomar el taller.

Lo que sí siento que aporta el periodismo a mi escritura es exponerme a una infinidad de temas y personajes, al igual que la oportunidad de viajar.   

Si tuviéramos que describir la línea que separa tu oficio como periodista y el de escritora, como lo plantearías. ¿Hay una línea? 

El fin del periodismo es informar; mi responsabilidad es investigar y ofrecerles los datos a los lectores para que ellos, no yo,  formulen una opinión y reaccionen.  Al menos sigo siendo de la vieja escuela de que lo que pienso sobre el asunto que informo no debe estar mezclado en la historia. Claro, hay otras vertientes del periodismo como los columnistas que sí lo hacen pues no tienen que  ser imparciales.

A la hora de escribir literatura doy rienda suelta a la imaginación pues no estoy atada a reportar datos. Creo mi propio mundo y puedo jugar con el lenguaje y el tiempo . El humor y la exageración, algo que caracteriza parte de mi escritura, no tendrían cabida en el periodismo.

Portada Tras esas gafas de solDe que se trata tu libro “Tras esas gafas de sol”? y en quien o que pensaste cuando lo escribiste?   ¿Cuál es el mensaje de esta obra?

Mi libro es una colección de cuentos protagonizados por mujeres. La verdad es que escribí algunos cuentos hace más de 10 años pues iba a ser publicados por una editorial local, bajo el título Los espejos turbios. Para hacer una historia larga corta, la publicación no se dio a pesar de haber firmado un contrato y me descarrilé de la literatura para enfocarme en mis hijos y explorar la escritura de guiones de cine.  Seguí escribiendo otras cosas como dos novelas corta que espero publicar el próximo año.

Hace cuatro años comencé a estudiar la maestría en Creación Literaria que creó justamente el profesor de los fabulosos talleres de cuento que había tomado en la década de los 90, el Dr. Luis López Nieves, un exitoso escritor a nivel internacional.  Me acuerdo como hoy la temblequera que sufrí el primer día que me senté a escribir un cuento tras 15 años sin hacerlo. Lo maravilloso fue descubrir que el talento seguía ahí. Escribí otros cuentos y por eso mismo de que sentía que no podía llamarme escritora sin un libro con mi nombre, decidí publicar.

Lo interesante es que los cuentos no fueron escritos con el propósito de publicarse en un mismo libro, pero hay un hilo conductor que es precisamente esos sueños, miedos, alegrías y pasiones que todos los seres humanos albergamos y que muchas veces escondemos. Las gafas son la metáfora de esos subterfugios a los que recurrimos para ocultarlos o hasta aniquilarnos, tales como el materialismo desenfrenado, la obsesión por la belleza, el tratar de ser quien no se es, etcétera.  En los cuentos, algunos de los personajes eran hombres, pero decidí convertirlos a mujeres para darle más cohesión temática al libro pues la foto de la portada es precisamente una mujer con gafas. Y ha sido maravilloso que tanto hombres como mujeres se han identificado con las historias.

En la mayoría de los cuentos  uso el humor pues es algo que me apasiona desde niña. Siempre menciono el ejemplo de Mafalda y El Chavo de Ocho, que siguen dándonos cátedra a pesar de que llevan décadas en el mercado; la clave para mí ha sido el uso del humor para profundizar “sin querer queriendo” en nuestra realidad humana.

Los cuentos han calado hondo pues presentan los retos y los conflictos de la sociedad moderna, como el afán de criar hijos perfectos, la obsesión por la belleza, la insatisfacción con una carrera profesional exitosa, el generarse uno mismo la felicidad, la hipocresía social y el cuestionarnos si la vida es en efecto un libreto que hay que seguir al dedillo.  

¿Si tuvieras que darle una recomendación a un escritor novel, que le dirías?

Mi recomendación es que lean, escriban y se expongan a muchas experiencias de vida. La lectura es crucial, pues no solo abonas a tu vocabulario, sino expandes tus horizontes. Me crié en un hogar con diez hermanos y aunque no había dinero para salir a comer, viajes y estar siempre a la moda, nunca faltaron los libros pues mis padres y hermanos eran todos lectores voraces.  Pasarse los fines de semana leyendo era la norma.  De hecho, mi mayor tesoro material es la primera edición del maravilloso libro Mujercitas de Louisa May Alcott que me regaló mi madre. Cuando leí ese libro a mis ocho o nueve años me identifiqué con Jo March, la hermana irreverente que se convierte en escritora.  

Si tienen la oportunidad de tomar talleres de escritura, eso es clave pues también conocerán a otros escritores que leerán lo que escriben.

Lo más importante es escribir. Llevo siempre conmigo una libreta para apuntar ideas que se me ocurren y hasta palabras que leo y me llaman la atención.

¿Qué lee María Bird Picó?  ¿Qué libros has leído este año?

Gracias a la maestría que curso (tomo solo un curso por trimestre), he leído este año unas obras maravillosas como El extranjero (Albert Camus); Teresa Raquin (Emilio Zolá), Póstumo el transmigrado (Alejandro Tapia y Rivera)  y El Amante (Marguerite Duras).  Esta última, de Duras, ya la había leído hace varias décadas y me volvió a hipnotizar con una prosa hermosa y exquisita. Teresa Raquin es una joya literaria que no pude soltar una vez comencé a leer por la trama y la excelente caracterización de los protagonistas. Un ejemplo de que cuando algo está bien narrado su vigencia está asegurada.  (Lo mismo me pasó con La piel de zapa del mismo autor).

Por placer, recién leí El tiempo entre costuras, la primera publicación de una autora española,  que me atrapó desde la primera página.  Otros libros que leí por placer son Una misma Noche, del argentino Leopoldo Brizuela y Mujeres de la española Rosa Montero.

¿Cuáles son los planes para el 2015? ¿En que libros y/o temáticas estas trabajando o estas interesada?

Mi meta es publicar mi primera novela el próximo año. No quiero dar muchos detalles pues la someteré a un certamen. Selecciono certámenes que me incentiven a escribir nuevos temas o en otros formatos. También me sirven para forzarme a terminar un proyecto pues soy de las que produce bajo presión, quizás por mi formación periodística. Ahora termino una novela que tenía pensado enviar este año para un certamen internacional. No la tendré a tiempo pues la publicación y el mercadeo de mi libro me tomó  más tiempo de lo que había estimado. Pero la tendré para el próximo año.

Lo importante es que di el primer paso este año con Tras esas gafas de sol. El comentario más halagador que recibo es que quieren seguir leyéndome pues encontraron mis cuentos refrescantes y diferentes.  De hecho, a algunos lectores no les gusta leer cuentos y me leyeron ya sea porque me conocen o alguien les recomendó mi libro. Y les gustó lo que leyeron, lo cual  me halaga pues a mí tampoco me gusta leer libros de cuentos a pesar de ser fanática de cuentistas como Julio Cortázar, Dino Buzzati, Ray Bradbury, Ana Lydia Vega, José Luis González, Luis López Nieves y Maupaussant.

Para las personas que deseen establecer contacto contigo y/o comprar tu libro, donde pueden hacerlo.

Me pueden escribir a trasesasgafasdesol@yahoo.com. También me consiguen en Facebook. El libro está disponible en Amazon, Kindle y estará en la Feria Internacional del Libro de Miami, en la carpa de la APIPEH.

Sobre la autora:  María Bird Picó reside en San Juan, Puerto Rico.  Dirige SCT Iberoamérica, una revista iberoamericana especializada en comercio minorista y centros comerciales. Tras concluir una maestría en asuntos latinoamericanos en la Universidad de Nueva York (NYU), trabajó como voluntaria de los Cuerpos de Paz en Costa Rica. Está casada con el ingeniero tico Johnny Hernández y es madre de Juan Andrés y Ana Carolina. Es también guionista y pronto espera llevar a la pantalla su primer largometraje.  Dos de sus cuentos fueron publicados en el 1997 en la antología Te traigo un cuento de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

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Los Soles de Pilar Vélez

Soles Manchados (Snow Fountain Press, 2014) es el primer solo de poemas de la autora colombiana Pilar Vélez presentado en la Feria del Libro de Bogotá 2014.

soles-manchadosSobre “Soles Manchados”

“..En la consecución de un territorio poético, Pilar Vélez nos habla de unos elementos que suelen ser cotidianos en la escritura de infinidad de poetas, pero que no dejan de ser fundamentales en nuestra condición como seres vivos. Su poesía invita al viaje, al regreso, a devolver la mirada a una tierra ancestral que gravita y bulle bajo nuestros pies; ella sabe que hay imágenes estampadas en el tiempo, en esa fuente básica de la infancia del mundo, cuando los seres humanos comenzaron a hallar en la poesía una herramienta de visión y audición para entrar en correspondencia con las estrellas, los árboles, los ríos, la noche…

Pilar recupera, a través de su vuelo creativo, de su estro poético, eso que a veces se enmudece para los hombres por culpa de los ruidos monocordes de la existencia. Entonces esa plenitud que en ocasiones nos es tan extraña y esquiva, que se vuelve ajena ante tanta perorata intrascendente, regresa por los caminos de su escritura; por lo menos esa es una de sus preocupaciones. Su poesía recobra un importe especial, un importe que concatena lo pasado con el presente, permitiéndole una mirada holística de la vida, de las cosas, de los hechos del mundo. La poeta se vuelve una prestidigitadora que remueve las cosas ocultas, los velos de antiguos ropajes, poniendo los objetos del mundo en la dimensión más cercana y transparente…” ~ Winston Morales Chavarro

De “Soles Manchados”

Arranqué con furia las páginas grabadas

Escribí en mi espalda
Me dibujé la ruta inventé un paisaje
Ahuyenté de mí
El mal presagio
Y los soles manchados
Que trazaban mi destino.

Ayúdame a recordar el sonido y lo que fuimos

No hay historia
Solo imágenes que relampaguean
Perdidas en los primeros trazos
De esta fuente que era el alma
Juntos reclamamos la existencia
El derecho a la palabra
Árboles que descascaran la piel
Para atestiguar el tiempo

Temí el adiós antes de nacer

Temí mis muertes
Ese adiós sin espacio ni latidos
Sin tiempo
Eras
Ese nudo débil que ata el aire
Un olor a cicuta que espera la partida
Cerré los ojos
A los arreboles prestados
Me quedé sin rostro y sin color
Dejé que el viento se llevará
La carne y la memoria

Pilar-VelezAcerca de la Autora

Pilar Vélez, escritora y poeta; profesional graduada en economía de la Universidad Autónoma de Occidente (Cali, Colombia), con un Máster en Administración de Empresas de Nova Southeastern University (Miami, FL), una certificación en Administración de Recursos Humanos de Florida Internacional University y estudios en “Negotiation Theories and Tools from the Harvard University Negotiation Project Seminar” (Otorgado por CMI, Puerto Rico). Su destacado rendimiento académico la hizo merecedora de la máxima distinción que puede recibir un estudiante de negocios, por lo que fue invitada a ser parte de Sigma Beta Delta, International Honor Society for business, management and administration. Sus intereses académicos y profesionales, se han visto siempre acompañados por un desarrollo poético y literario.

Escribe poemas e historias inspiradas en la vida real, con un enfoque social. A la edad de 13 años, junto con otras estudiantes, formó un taller literario del cual emergió la “Revista Literaria Piedra” que circuló en el plantel educativo durante varios años. Participó en varios concursos poéticos en su ciudad natal, en los que obtuvo primeros lugares y varios de sus poemas fueron publicados en diarios locales. Paralelo a su desarrollo profesional, continuó con su formación literaria de manera autodidacta; hasta el momento en que su voz como escritora logró darle un giro a su vida, dejando a un lado sus planes de iniciar un doctorado en economía ambiental.

Su poema “A Letter from my Dream” fue seleccionado en el 2011, como poema institucional de la fundación “Girls Going Places” en los Estados Unidos. Recibió una mención especial por su cuento “Un regalo para Laura” del Concurso Internacional de la Editorial Voces de Hoy (2011). Recibió el Primer Premio en Narrativa y una Mención de Honor en Poesía del Concurso Internacional del Instituto de Cultura Peruana y la Revista Mujer (2012). Publica artículos sobre literatura y marketing para escritores en varias revistas. Es creadora de la Celebración Internacional del Mes del Libro Hispano.

pas-de-deuxSus poemas han sido publicados en varias antologías: “Fusión de Almas” (2011), de la poeta Josefina Ezpeleta, en la que se recoge una muestra del trabajo de 42 poetas hispanos. “Universo” (2012) del Encuentro de Mujeres Poetas de Colombia convocado por el Museo Omar Rayo, y recientemente “La Noche de la Poesía Erótica” (2013). Es co-autora del libro “Pas de Deux – Relatos y Poemas en escena”, lanzado durante la Feria Internacional de Libro de Miami 2012, ganador del International Latino Book Award 2014 – Categoría Best Poetry Book – Multi-Author. Su más reciente obra es “Soles Manchados” (Snow Fountain Press, 2014), lanzado durante la Feria del Libro de Bogotá – FILBO 2014.

En la actualidad, trabaja en dos proyectos: un libro de marketing dirigido a escritores que desean desarrollar una audiencia de lectores y la novela “Expreso del Sol”, en la que narra las vivencias de tres generaciones de mujeres en una familia que ha sido marcada por las secuelas sociales y psicológicas que dejan la pobreza y la violencia.

Pilar está radicada en Miami, es la fundadora y directora de AIPEH – Miami (Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos). Es embajadora de Mujer Poeta Internacional (MPI). Dicta talleres sobre creación literaria; además de seminarios a nivel internacional, enfocados en la construcción de la plataforma de marketing para autores. Continuamente es invitada a dar ponencias y charlas sobre asuntos relacionados con el ámbito literario.

Artículo publicado originalmente en http://poetasyescritoresmiami.com/2014/05/22/los-soles-de-pilar-velez/

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Libros inolvidables: Juan Salvador Gaviota

“Tienes que practicar y llegar a ver a la verdadera gaviota, ver el bien que hay en cada una, y ayudarlas a que lo vean en sí mismas”.

Richard Bach (Juan Salvador Gaviota)

Juan Salvador Gaviota por Richard Bach, (Jonathan Livingston Seagull, título del libro en Inglés, publicado en el año 1970), es sin duda el primer libro que viene a mi mente cuando pienso en aquellos libros que han sido importantes para mí por la huella indeleble que han dejado. Es una fábula hecha novela, que trata de la historia de una gaviota que desafía sus propias limitaciones y las de su entorno para poder sobrevivir y lo más importante: aprender a crecer sin límites. El autor logra que el lector se identifique a sí mismo, que anhele vivir con un propósito y se enfrente al desafío de conocerse  y superar los obstáculos. Juan Salvador Gaviota es el fiel retrato del ser humano que experimenta los conflictos, el dolor de las caídas, la necesidad de comprometerse con los ideales y una muestra de la comunión que existe entre el espíritu, el cuerpo y el universo. Es una obra que no tiene edad, inspiradora de principio a fin. Yo tuve la fortuna de leer este libro cuando estaba en mi época de adolescencia y a pesar de los muchos libros que he leído desde entonces, Juan Salvador Gaviota ocupa un lugar preciado en mi corazón y es por esta razón que lo recomiendo especialmente a los jóvenes.

“¿Tienes idea de cuántas vidas debimos cruzar antes de que lográramos la primera idea de que hay más en la vida que comer, luchar o alcanzar poder en la bandada? ¡Mil vidas, Juan, diez mil! Y luego cien vidas más hasta que empezáramos a aprender que hay algo llamado perfección, y otras cien para comprender que la meta de la vida es encontrar esa perfección y reflejarla”.

—Fragmento del libro.

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