Reseña/ El Expreso del Sol: de la violencia al perdón por Marilú García Mora

El Expreso del Sol es una novela autobiográfica, pero también histórica que  bien podría semejarse a la narración de las vivencias del día a día de quienes construimos un país en medio del dolor, la tristeza, el abandono, el desarraigo y desplazamiento forzado y la violencia callejera entre otros, pero también  el deseo de vivir y luchar  por un mejor mañana.

El Expreso del Sol es la voz de muchas voces golpeadas por la violencia de nuestro país y  que se encuentran en el anonimato, contadas de una forma realista, sutil, dulce, tranquila y sin resentimientos. Las vivencias de su protagonista Corintia, se asemejan  de manera natural a las de muchas colombianas de bajos recursos cuyas vidas fueron transformados por culpa del absurdo desplazamiento existente en  nuestro país. ¡Es tan lamentable ver que no  es necesaria una invasión extranjera para matarnos unos a otros por ideas políticas que a veces no tienen la mínima fundamentación teórica y que carecen de razón de ser! ¡Qué difícil es sobrevivir al paso de lo absurdo, de la imposición religiosa, de las diferencias  de color político emanada por quienes se reparten la torta del poder, del dinero fácil que tanto embelesa a los más poderosos e incrimina sólo a los marginados, del maltrato intrafamiliar, y de  la falta de oportunidades para aquellos  a los que se les ha arrebatado todo y viven con el sueño de un mejor futuro!

Con El Expreso del Sol estamos ante la mirada de Corintia, una niña que nace en medio del desplazamiento y la  falta de oportunidades  quien con el  deseo de  un futuro mejor, alza su voz, un poco más realista y menos mágica, en el macondiano país del Sagrado Corazón, invitándole a ir en  busca del perdón para poder sanar sus profundas heridas de dolor, de miseria y de desigualdad.

El Expreso del Sol saca del anonimato a sus personajes, en su mayoría femeninos, porque hay que decirlo- en Colombia somos las mujeres quienes en gran parte hemos tenido que sostener y llevar las cargas de hogares fracturados por la violencia, los vicios y el abandono-. Las  mujeres de El Expreso del Sol se empoderan a partir de los  relatos de Corintia y transportan a más de un lector, a una infancia, adolescencia y madurez,  si no similar, con muchas características que  los  identifican con historias asociadas al desplazamiento y asentamientos, mal llamados invasiones, en terrenos  de las  grandes ciudades colombianas que poco a poco se van “urbanizando” a partir de la improvisación causada por sus habitantes instalados con el único deseo de salvar sus propia vidas. Ciudades en cuyos barrios marginales priman parámetros del “sálvense quien pueda”, pero que también permiten aflorar sentimientos de solidaridad entre vecinos. Ciudades caracterizadas por el “abandono forzado” de muchos niños por parte de sus progenitores, a causa de la necesidad de trabajar para sostenerlos y sacarlos adelante, bajo el riesgo de que en el intento, y por causa de ése mismo abandono, dichos niños terminen enlistados en las filas de la drogadicción, la violencia y la criminalidad.

Con El Expreso del Sol, podemos casi que remontarnos al ADN de la violencia  en nuestro país, en los distintos ámbitos de nuestra sociedad. Violencia que se origina según los relatos de la abuela de Corintia, en  el Bogotazo, con  el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el de su propio esposo y ser amado – yo diría que la llamada época de la violencia se remonta a cuando nos convertimos en Patria Boba o que ésta viene desde siempre, desde el saqueo español-. Violencia  reflejada en el maltrato infantil por parte de madres o abuelas que lo hacen porque así les tocó a ellas y/o porque no quieren que sus hijos  y nietos cojan: “el mal camino”. Violencia causada por la irracional lucha de partidos políticos cuyos dirigentes, que saben dónde están parados, manipulan a su antojo al pueblo que se limita a la rabia, la venganza y el dolor, permitiendo que los primeros se repartan todas las riquezas del segundo a sus anchas y provocando desarraigo y desplazamiento junto a toda una pérdida de la dignidad humana y de los valores que permiten vivir en sociedad. Violencia que se genera por la sed del dinero fácil, sin importar a quien se daña. Violencia causada por el deseo de tener cosas materiales que satisfagan la carencia de valores. Violencia causada por no reconocer que las mujeres, merecemos respeto y no debemos ser maltratadas ni ultrajadas o violentadas psicológica y/o sexualmente.

Pero no todo el panorama es sombrío, en  El Expreso del Sol hay una luz de esperanza al final del camino en la que triunfa el esfuerzo personal, el deseo de superación a través de reconocerse a sí mismo y la capacidad de perdonar como parte de la realización que como seres maduros debemos estar en capacidad de lograr. Corintia se encuentra a sí misma, se reconoce como una mujer completa, quien a pesar de haber vivido una infancia y adolescencia duras, puede  entender y comprender a quienes a su manera le manifestaron su afecto y se le presentaron como su familia. Corintia nos muestra que hay algo que le sigue a comprender que no podemos cambiar el pasado, pero que puede limpiar nuestro presente embalsamando un poco el dolor y  nos ayudará a abonar y preparar el terreno para un futuro más promisorio. Corintia nos da el ejemplo que cada quien desde el anonimato le da a sus congéneres y que tanta falta le hace a nuestra sociedad agobiada, dolida y dividida, Corintia nos muestra el perdón.

Marilú García Mora
Docente de Inglés SED -UN 

Lic. Español y Lenguas UPN 

Magister Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Inglés UDFJC  

Docente del colegio Francisco de Paula Santander IED

Docente ocasional catedrática de la Universidad Nacional de Colombia

Pubicado en: Artículos, El Expreso del Sol, Libros recomendados
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