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Fundación Latinoamericanos Unidos apoya el XII Encuentro Internacional de Escritoras “Marjory Stoneman Douglas”

La Fundación Latinoamericanos Unidos que preside Alba Lucía Vélez, decidió apoyar nuestro evento a realizarse en la ciudad de Miami del 11 al 15 de septiembre de 2016, organizado y promovido por la Hispanic Heritage Literature Organization, en honor a la periodista, escritora, líder ambientalista y defensora de los Everglades, Marjory Stoneman Douglas.

Alba Lucía Vélez manifestó que la decisión de respaldo a este importante evento se produjo de manera unánime pues la misión de la fundación que preside es “promover la cultura, el folclore, la educación, la música y este encuentro reúne todas manifestaciones del saber humano”. La Fundación Latinoamericanos Unidos tendrá la responsabilidad de preparar la interesante agenda cultural que se cumplirá en este encuentro de cinco días y en el que se estima asistirán más de 300 intelectuales, en su mayoría escritoras y escritores, provenientes de diversas partes del mundo, en una agenda bilingüe con actividades y presentaciones en español y en inglés.

Alva-lucia-velez-2La presidenta de Fundación Latinoamericanos Unidos destacó que como asociación se sienten honrados en apoyar este tipo de iniciativas que promueven la educación de los pueblos y Marjory Stoneman Douglas fue una gran líder quien a través sus acciones y sus letras logró trascender y fue útil a su comunidad hasta el final de sus días”.

La convocatoria para este XII Encuentro es de carácter internacional y está dirigido a todos los escritores y escritoras, poetas, periodistas, educadores, estudiantes, investigadores, bibliotecarios, organizaciones de tipo ambiental y socio-cultural, instituciones educativas, dependencias gubernamentales, revistas literarias, clubes de lectura y medios de comunicación social, dentro y fuera de los Estados Unidos, haciendo un énfasis especial en la comunidad hispana, que es el eje de esta convocatoria.

El Encuentro Latinoamericano de Escritoras nació en 1998 por iniciativa de la escritora peruana Elizabeth Altamirano con apoyo del Centro de Escritoras de Arequipa y la Municipalidad de Arequipa (Perú). Estos Encuentros Internacionales de Escritoras, han recorrido desde su origen en Perú, países como Chile, Uruguay, Argentina, Puerto Rico, México, España, Venezuela, Colombia, Panamá, Brasil y ahora le corresponde a Estados Unidos, a la ciudad de Miami, y la presidencia recayó en la escritora, poetisa y economista Pilar Vélez Zamparelli, quien ha asumido la compleja organización de este evento desde la institución que preside: la Hispanic Heritage Literature Organization y que acoge este evento como parte de la Celebración Internacional del Mes del Libro Hispano, en el contexto de la celebración del Mes de la Herencia Hispana del próximo año.

Para conocer el trabajo de la Fundación Latinoamericanos Unidos, puede visitar:
http://www.fundacionlatinoamericanosunidos.org/

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Orgullo Latino: Pilar Vélez y su labor de promover a escritores latinos

La escritora de origen colombiano, asumió el reto de mostrar la idiosincrasia de los países latinoamericanos a través de la causa literaria.

Si alguien ha estado involucrada y comprometida con la causa cultural de los latinos en Estados Unidos, esa ha sido la escritora de origen colombiano Pilar Velez, quien asumió el reto de mostrar la idiosincrasia de los países latinoamericanos a través de la causa literaria.

Su titánica tarea, Pilar, la forjado primero como fundadora y directora del Capítulo AIPEH Miami de la Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos (AIPEH), y como creadora y directora  de la Celebración Internacional del Mes del Libro Hispano en la también la llamada “ciudad del sol”.

–¿Cómo se ha transformado tu vida al trabajar por la causa de la literatura hispana en los Estados Unidos?

–Cuando uno se compromete a defender una causa, esta se torna cada día más fuerte pues absorbe todo y empieza a competir con lo que una vez fueron tus ambiciones personales; a la vez, te vas rodeando de personas que comparten su interés por eso que defiendes. Durante los años que llevo trabajando para promover la formación de nuevos escritores, difundir sus obras y resaltar el oficio de los escritores hispanos, he ido cimentado la base de un camino que antes no existía para muchos. No puedo decir que he lanzado al estrellato a algunos escritores, pero si he podido conectarlos con el mundo en el que están sus lectores. He aplicado mis conocimientos como economista y especialista en marketing para dictar talleres en diferentes países, con los que he podido brindar herramientas para que los escritores puedan construir una audiencia de lectores y hacer el trabajo de campo. Con tesón, trabajo, disciplina, metas claras y mucho amor por lo que uno hace, ese acercamiento puede ser posible. Solo puedo decirte que las causas nobles hacen que nos enfrentemos a retos impensables, que a la par nos abren un mundo de posibilidades, satisfacciones y crecimiento personal. No es perdido el trabajo que hacemos por un mundo mejor.

–¿Cuál ha sido tu contribución como inmigrante?

–Mi situación no se diferencia de la mayoría de personas que llegan a este país buscando un mejor porvenir. Cada persona debe abrirse camino y trabajar muy duro para poder sobrevivir y ser parte del sistema. Como inmigrante hay un aporte fundamental que es el trabajo y los valores humanos que compartimos con el resto de la sociedad. Trabajar con dignidad y ser personas de bien es lo que se espera de cada individuo, esté dentro o fuera de su país de origen.  Considero que en mi caso, esa búsqueda por un mejor porvenir, ha hecho que me haya comprometido con una causa en la que creo, y es el papel de la literatura para el desarrollo y el bienestar de la comunidad hispana. No veo cómo puede florecer la literatura hispana en los Estados Unidos si esta no recibe el apoyo que necesita de los mismos escritores y de la comunidad en general.

Mes del Libro Hispano

Pilar Velez, ha logrado que la segunda celebración internacional del Mes del Libro Hispano sume más voces este año y  vuelva a cruzar fronteras. Cuenta con eventos en diferentes ciudades gracias a la colaboración de los Embajadores de Buena Voluntad en los siguientes países: ESTADOS UNIDOS: Palmira Ubiñas, Nelly Orona, Rosa Amalia Rivas, Margarita Pedrozo Taboada, Shely Llanes Breso, Doria García Albernaz y Luis Carlos Fallon.ARGENTINA: Antonia Russo, PUERTO RICO: María Denise Zamparelli y Juan Fernando Cruz. HONDURAS: Reyna Isabel García. ITALIA: Daniela Sannipoli. COLOMBIA: Eguis Palma Esquivel, Teresita Chávez de Flórez, Diana Lucía Muñoz, Diana Carolina Hernández, Jorge Rojas y Jenny Cabrera. ESPAÑA: Ivonne Sánchez Barea y en MÉXICO: Ximena Rubio del Valle. La mayoría de ellos son escritores comprometidos con la causa literaria.

–¿Qué ha sido la parte más difícil de esta labor y cuáles son tus retos?

–Lo más difícil de sacar adelante estos proyectos es la falta de colaboración por parte de las empresas y organizaciones y cabe anotar, que muchas de ellas derivan sus ingresos del mercado hispano. Por ejemplo, algunas empresas de radio prefirieron no anunciar los eventos literarios que estamos realizando en Miami y en el Sur de la Florida, porque no contábamos con el dinero para pagar una campaña de publicidad. Nos acercamos a algunas instituciones académicas para que permitieran realizar por lo menos un acto literario en sus instalaciones y nos indicaron que debíamos pagar por la renta del espacio, y de paso, exigían una póliza de seguros de un millón de dólares. Ni mi persona, ni ninguno de los Embajadores de Buena Voluntad recibe dinero de alguna organización, por lo que solo contamos con nuestros fondos para financiar estas actividades. Al no recibir el respaldo de quienes cuentan con los medios, nuestro alcance se ve limitado.  Trabajar en pro de la cultura no es fácil, hay cierta apatía a invertir en el arte y en acciones que mejoran la calidad de vida de los pueblos. En una sociedad global que avanza cada minuto, los hispanos necesitamos apoyarnos entre nosotros para mejorar nuestras oportunidades y esto solo se logra fomentando la educación. Mi meta es ese seguir adelante y no dar un paso atrás a pesar de las dificultades. Sé que muchas personas se unirán a este propósito, pues saben de la importancia y la necesidad de educar a nuestra comunidad hispana.

Pensando en la Celebración Internacional del Mes del Libro Hispano del 2015, ¿Qué le pedirías a la comunidad hispana?

–Empezaría por los escritores hispanos, para que sean heraldos de su propia causa literaria. Hay que reconocer los obstáculos que enfrentamos y apoyarnos dejando a un lado los egos. Debemos fomentar la lectura y la escritura creativa en los niños, llevar este legado a la comunidad en general, crear puentes que permitan el flujo de la comunicación entre autores, obras y lectores. A los medios, que por favor asignen espacios para promover la literatura y a los autores, a los reconocidos y a los que se abren paso en el mundo de las letras. A las instituciones, que por favor sean más conscientes y que vean a la cultura como una misión y no como un negocio; sobre todo cuando se celebra el Mes de la hispanidad, y entre sus filas de empleados, proveedores, estudiantes y/o clientes, un gran porcentaje es de origen hispano. La literatura es educación y la educación es un derecho de todos. El llamado es a que no olvidemos nuestros valores y seamos una comunidad solidaria que vele por el verdadero bienestar de sus miembros.

Vivir con Alegría

Pilar Vélez es escritora y poeta. Se graduó en economía de la Universidad Autónoma de Occidente (Cali, Colombia), con un Máster en Administración de Empresas de Nova Southeastern University (Miami, FL), una certificación en Administración de Recursos Humanos de Florida Internacional University y estudios en “Negotiation Theories and Tools from the Harvard University Negotiation Project Seminar” (Otorgado por CMI, Puerto Rico).  Es co-atura de “Pas de Deux, Relatos y Poemas en escena”, obra que obtuvo el Primer Premio de Poesía del Latino International Book Award 2014, Primer Lugar en Narrativa en el Certamen Internacional del Instituto de Cultura Peruana en Miami (2012) y  acaba de lanzar en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, “Soles Manchados”

— ¿Cuéntame un poco sobre el contenido y la inspiración de este libro?

–“Soles Manchados” es el libro que acabo de presentar en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, gracias a una invitación del Centro Poético Colombiano. En esta obra recojo una colección de poemas, algunos alusivos a causas sociales, entre ellos destaco el poema titulado “Tatuaje” que es dedicado a las personas que han sido quemadas con ácido. A pesar de que este poema no fue escrito pensando en ellas, en mi sensibilidad poética, descubrí esa conexión con su sufrimiento. Mi poesía habla sobre esa necesidad que tenemos los seres humanos de reinventarnos sin importar las cargas que traigamos encima, de mirar hacia dentro y que sea esa fortaleza interior la que nos de la fuerza para vivir.

Pilar Velez  se manifiesta orgullosa de su identidad latina y no se imagina haber sido diferente porque aprecia su cultura, tradiciones y los valores forjados a través de la historia, porque para ella ser latino significa: ” vivir con alegría y optimismo cada día, disfrutar la idiosincrasia de nuestros pueblos y sentirse en casa en cualquier país hispano que visitemos, porque el idioma no solo es un conjunto de vocablos, sino de significados y trasfondos que han ido “tatuando” quienes somos y esto se refleja en nuestro comportamiento, actitudes hacia la vida, costumbres y manifestaciones a través del arte. Cada cultura es importante pues aporta riqueza al patrimonio socio cultural de la humanidad, es por eso que hago un hincapié en la importancia de preservar ese legado y traspasarlo a las futuras generaciones”.

Entrevista concedida por Pilar Vélez al magazine digital www.holaciudad.com.

Link original: http://www.holaciudad.com/orgullo-latino-pilar-velez-y-su-labor-promover-escritores-latinos-n497752#fotogaleria-id-541005

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La invisibilidad de los escritores hispanos en Estados Unidos

 

If you talk to a man in a language he understands, that goes to his head. 

If you talk to him in his language, that goes to his heart.

Nelson Mandela

Uno de los dones más admirables del ser humano es la capacidad de comunicarse con sus semejantes por medio de un lenguaje común. Este lenguaje común o idioma, sistema de vocablos propio de una comunidad social, ha hecho posible el desarrollo de la humanidad y el traspaso del legado cultural de una generación a otra. En otras palabras, sin lenguaje no habría civilización y sin idioma sería imposible preservar la cultura de un pueblo. Se estima que existen hoy en el mundo  alrededor de siete mil idiomas y dialectos, de los cuales una mínima parte se habla masivamente, y que alrededor de dos mil quinientos de ellos desaparecerán en corto plazo debido a la globalización y su efecto de homogenización cultural. Según la Unesco1, el mandarín, el inglés, el español, el hindi, el árabe, el bengalí, el ruso, el portugués, el japonés, el alemán y el francés son los idiomas más hablados en la actualidad, y los hispanos debemos sentirnos orgullosos y afortunados de que nuestro idioma, además de su amplísima difusión en todas las latitudes del mundo, sea uno de los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas.

La pluralidad cultural de los Estados Unidos es uno de sus mayores atractivos, por ser este país la meca  de la población mundial. Se trata de una nación de emigrantes, razón por la cual en su territorio se hablan en mayor o menor grado alrededor de trescientos idiomas y dialectos, y entre ellos destaca el español, el cual se ha convertido en el segundo idioma del país. El último censo poblacional de USA, realizado en el 2010, mostró que de sus 308.745.538 habitantes, los hispanos, con una población de 50.5 millones de habitantes, somos el 16% y el grupo poblacional con mayor índice de crecimiento.

Hay ciudades en los Estados Unidos cuyo idioma preponderante es el español, gracias a la migración masiva de latinos hacia ciertas áreas del país. En Los Ángeles, por ejemplo, el 48.5% de la población es hispana; en Houston, el 41.4%; en San Antonio, el 61.2% y en Miami, el 68.2%, por mencionar los casos más notables.

Es claro que los hispanos, por ser tan numerosos, constituimos  una fuerza económica y política de gran importancia en los Estados Unidos; pero este peso económico y político parece no ir a la par con lo que representamos culturalmente, especialmente en lo que se refiere a la difusión de la literatura en español producida por los escritores hispanos residentes en los Estados Unidos.

Sin embargo, independientemente del número de personas que hablen una lengua, para que esta se sostenga y enriquezca es preciso considerar dos factores sin los cuales es imposible lograrlo: la creación literaria y el fomento de la lectura. Usar el idioma solo con fines de comunicación básica  es desperdiciar sus maravillosas posibilidades, lo cual, a más de imperdonable, atenta contra su supervivencia. Si los hispanos deseamos mantener el protagonismo del español, con todo lo que significa como sostén de nuestras raíces ancestrales,  debemos enriquecerlo elevando nuestro nivel cultural y educativo, y qué mejor para ello que fomentar la lectura en nuestra lengua nativa, de lo contrario ella se irá empobreciendo paulatinamente por la influencia del nuevo idioma, en este caso el inglés. Infortunadamente, los hispanos en general reportan bajísimos índices de lectura y esto desestimula a las editoriales a que incursionen en la literatura escrita en castellano.

Es un hecho que en los Estados Unidos los hispanos superamos en número a los otros inmigrantes, como lo muestran las estadísticas, pero debemos ir más allá de las simples cifras, capitalizar lo que significa ser la segunda comunidad poblacional de este país y hacernos el firme propósito de ocupar un sitial destacado no solo en la cantidad sino también en la calidad. Ambos factores se pueden enfocar desde diversos ángulos, por ejemplo: la calidad de vida de esos 50.5 millones de personas, cuántas de ellas residen legalmente en este país, cuál es su nivel de acceso a la educación y a la salud, por citar algunos. No obstante, el punto que me interesa en este análisis es la importancia que para los inmigrantes hispanos tiene aprender el idioma inglés sin dejar de enriquecer el español, y esto solo se logra, valga recalcarlo, a través de la educación, de la lectura, de la escritura y del fortalecimiento cultural y social de nuestra comunidad hispana.

La literatura, herramienta invaluable para una sólida educación, no es asunto exclusivo de los escritores. Una población que escribe y lee tiene mejores posibilidades de sobrevivencia y superación. Aprender el idioma inglés es una necesidad indiscutible, pero no significa que haya que renunciar al español. Es penoso ver a tantas familias hispanas que han perdido el español porque los padres no han transmitido este legado a sus hijos, y triste comprobar cómo cientos de miles de personas terminan hablando spanglish y aun así se consideran bilingües. En cuanto a esto, vale la pena agregar que no todos los hispanos que viven en los Estados Unidos son bilingües (es decir, hablan y escriben en inglés y en español) y que muchos hispanos solo cuentan con la televisión y la radio como medios de educación y entretenimiento -y no es una verdad oculta que lo que domina es el entretenimiento-. La lectura ha sido relegada a las aulas de clase y a las consultas cada vez más rápidas en el internet. Los índices de lectura revelan que hay personas que se pueden pasar la vida entera sin leer un libro, y este panorama también cobija a los hispanos que viven en los Estados Unidos. Por todo lo anterior, la difusión cultural de calidad en español es una necesidad para nuestra comunidad hispana y no debe reñir con el aprendizaje de la cultura y el idioma anglosajones.

La invisibilidad comienza en casa. Muchos hispanos ignoran que en los Estados Unidos se produce literatura en español y desconocen el hecho de que hay escritores de habla hispana que residen en sus comunidades. Así mismo, muchos de estos escritores ignoran que algunos de sus colegas  hispanos han tomado la iniciativa de formar grupos y organizaciones para brindarse apoyo mutuo, generar sus propias oportunidades y unir al gremio, conscientes de que el arte es por antonomasia la expresión de la cultura de los pueblos y que se necesita construir espacios para su profesionalización y difusión. Sin embargo, no existe un apoyo de gran escala para promover el trabajo literario de los escritores hispanos en los Estados Unidos, pese a la relevancia que tiene la escritura y la lectura para educar, dar poder y unir a la comunidad. El trabajo de promover el uso correcto de nuestro idioma y difundir la literatura en español pareciera ser del interés de unos pocos.

La mayoría de los escritores hispanos autofinancian sus publicaciones, pero al no existir canales de distribución efectivos para que la producción literaria sea conocida y llegue a las manos de los lectores hispanos, ese notable esfuerzo financiero no rinde sus frutos. La oferta de literatura hispana disponible en las librerías no es representativa y no incluye a excelentes escritores residentes en este país que esperan en la antesala de las editoriales la oportunidad de ser aceptados por ellas en su fondo de publicaciones y reconocidos por la audiencia de lectores hispanos. Algunos escritores hispanos tienen éxito al escribir sus libros en inglés y luego, si la editorial lo considera conveniente, los publica en español.

Lo dicho hasta aquí no significa que aboguemos por que se dé prelación a los escritores hispanos que viven en este país por sobre sus colegas de otras lenguas, o que ellos sean mejores o tengan mayores derechos, porque para nosotros es claro que en el arte prima la calidad. Pretendemos simplemente que nuestros escritores tengan las mismas oportunidades que los demás. La falta de difusión del trabajo literario hispano que se produce en los Estados Unidos conlleva que los lectores hispanos  vean limitadas sus opciones de lectura en español y solo conozcan a los escritores que son patrocinados por las grandes editoriales. Ello no significa que demeritemos el trabajo de estos escritores, pues en muchos casos gracias a ellos las librerías tienen secciones de libros en español; pero es innegable que en tanto sus libros son distribuidos en las librerías y aparecen masivamente en los medios, el trabajo de los escritores locales es ignorado.

El escritor hispano residente en los Estados Unidos cuenta para la difusión de su obra, básicamente, con la promoción que puede hacerse él mismo a través de su blog y de Facebook. En general, la situación económica de los escritores es difícil, pero la del escritor hispano que escribe en español y reside en los Estados Unidos es casi insostenible. Quizás el panorama cambie gradualmente en la medida en que nuestros conciudadanos se interesen por una variedad más amplia de contenidos además de los libros de espiritualidad, plantas medicinales y astrología, que son los que reportan mayores ventas.

La comunidad hispana de los Estados Unidos necesita del trabajo de los escritores hispanos residentes en este país, porque a través de él se unifica, se expresa y deja un legado. Nuestra pluma registra de primera mano el paso de los hispanos por esta nación, pues compartimos la misma realidad, sabemos de sus vicisitudes y logros porque de ello somos actores y testigos, y contribuimos a documentar esta experiencia. Difundimos nuestra cultura a la par que educamos y entretenemos. El reconocer a los talentos de nuestra propia comunidad y valorar la diversidad que aporta cada uno por provenir de cualquiera de los veintiún países en donde el español es el idioma oficial, fortalece los lazos que nos unen y motiva a las próximas generaciones de hispanos en los Estados Unidos a preservar su cultura. Es, por tanto, un deber de esta generación apoyar las instituciones que den continuidad al legado cultural de los inmigrantes hispanos en los Estados Unidos, y particularmente respaldar a nuestros escritores y artistas pues son ellos los exponentes privilegiados de la fuerza expresiva de nuestro bello idioma y testigos de excepción de lo que él aporta a la riqueza cultural de esta gran nación. Los hispanos somos una enorme comunidad en los Estados Unidos y poseemos un vasto patrimonio multicultural; y los escritores hispanos que residimos en este país somos parte de esta vivencia y tenemos mucho que ofrecer. Es evidente, entonces, que debemos abandonar nuestra invisibilidad.

La ausencia de conexión entre los escritores hispanos radicados en USA y la comunidad hispana de la que son parte es una de las razones por las cuales muchos de ellos deciden volver sus ojos a sus países de origen, en los que la gran mayoría tampoco tiene lectores porque nadie los conoce o nadie los recuerda, pero aun así piensan que tienen allí mayores probabilidades de que sus obras sean difundidas. Sobra decir que esta decisión implica un esfuerzo económico mucho mayor debido a la distancia, sin contar con que el resultado de esta aventura es un verdadero albur.

El arte es universal, lo sabemos, pero en este escenario en el que la literatura se importa y exporta debemos preguntarnos si valdrá la pena saber para quién escribimos. Y aunque la respuesta obvia  es que se escribe para los lectores, habría que hacerse una serie de preguntas más específicas: ¿Para cuáles lectores? ¿No será que ellos también son invisibles para nosotros, al menos para los escritores hispanos que vivimos en los Estados Unidos? Porque hemos de reconocer que los lectores no son una masa indiferenciada y mal haríamos en etiquetarlos a todos en la misma categoría (así sea de invisibles). Nosotros los escritores somos nuestros primeros lectores y críticos. Escribimos los libros que nos gustaría leer, pero el éxito no reside en producir un manuscrito o en financiar su publicación. El éxito es que nos lean, que cultivemos en los lectores un pensamiento crítico o simplemente que la lectura de nuestras letras les produzca satisfacción y podamos continuar  ejerciendo con optimismo nuestro oficio. Entonces sí se habrán justificado el esfuerzo y el tiempo invertidos en producir una obra literaria.

Los escritores hispanos que vivimos en Estados Unidos debemos también cuestionarnos: ¿Escribimos en español pensando en los lectores hispanos residentes en los Estados Unidos? ¿Escribimos para los lectores que están en nuestros países de origen, o escribimos para todos los lectores sin importar en dónde residan? ¿Hace alguna diferencia identificar geográficamente a ese lector para el cual se escribe? ¿Se trata solo de geografía? Definitivamente, las respuestas correctas a estos interrogantes las tiene cada escritor cuando logra identificar para quién escribe sus obras. Este artículo, por ejemplo, está dirigido a un público específico: los escritores hispanos residentes en los Estados Unidos, y si se “cuelan” algunos lectores, miel sobre hojuelas, pues ello indicaría que ambos, escritor y lector, estamos dejando de ser mutuamente invisibles: nos unen el idioma y el interés sobre este mismo tema.

Si los escritores hispanos queremos que nuestra comunidad de lectores se percate de nuestra existencia debemos colgar la sábana de la invisibilidad en algún lado, olvidarnos de nuestros egos, pintarnos de colores brillantes, abandonar las esquinas oscuras, salir a las calles, dejar de lado  mitos y prejuicios, y hacer ruido, mucho ruido. Debemos aprender a trabajar en equipo para convertirnos en una voz capaz de mover montañas, y esto solo se logra creando instituciones fuertes con visión y compromiso a largo plazo. El primero que debe conocer cuál es su comunidad -para quién escribe- es el escritor mismo. Esto es prioritario, pues la escritura es un diálogo, una comunicación en la que el intercambio parte de cautivar la atención del receptor y conquistar su interés en recibir el mensaje. A este respecto, valga decir que el mensaje también debe ser analizado, pues muchas veces fracasamos en establecer esa conexión con nuestra comunidad porque nuestro mensaje está pasado de moda, saturado y no ofrece ópticas nuevas. En otros casos el mensaje es atractivo, pero el esfuerzo de difusión se enfoca en un terreno equivocado y en una audiencia incorrecta porque –volvemos a lo mismo- no conocemos en realidad a la comunidad para la cual escribimos.

En términos de mercadeo, identificar a nuestros lectores hace posible que articulemos una estrategia de comunicación y visibilidad para promover nuestras obras. Se trata de un proceso continuo cuyo objetivo es el destinatario, o sea el lector. Por lo tanto, saber cuáles, cuántos y cómo son nuestros lectores es un factor clave para formular la estrategia, y esto exige una cuidadosa investigación. Hay que conocerlos en sus fibras internas, tanto o más que nuestra propia obra. Una corrección oportuna puede representar el éxito de venta de un producto, mas desconocer cómo funciona elmarketing suele ser fatal en términos económicos y profesionales para un autor independiente.

¿Vale la pena invertir en nuestra comunidad hispana? Según Hispantelligence®, el poder de compra de los hispanos en el 2008 se estimó en $870 billones y se proyecta que para el 2015 será de $1.3 trillones, equivalente al 12% del total del poder de compra

de los estadounidenses. Y no solo somos una gran fuerza laboral y por ende económica, sino que también representamos un importante segmento de la población votante. Los hispanos llegamos a este país, sufrimos el proceso de adaptación, nos dedicamos a labrar el “sueño americano”, y la mayoría, pese a la nostalgia,  terminamos por quedarnos. Cimentar la necesidad de que la lectura de nuestros libros sea parte de la canasta familiar de la población hispana es la culminación de un proceso que los escritores que estamos en este país debemos emprender para poder ejercer nuestro oficio con un horizonte más prometedor. Al igual que la hispanidad, sus escritores llegaron para quedarse.

Conozcamos nuestra hispanidad para crear comunidad. Según un informe revelado por el Centro Hispano Pew, al 2012 los inmigrantes de origen mexicano residentes en los Estados Unidos sumaron 31.6 millones, o sea el 65.5% de la población latina en el país. El porcentaje restante (34.5%) de los hispanos está repartido como sigue: puertorriqueños, 4.4 millones (9%); salvadoreños, 1.7 millones (3.6%); cubanos, 1.6 millones (3.5%); dominicanos, 1.3 millones; colombianos, 916,000; hondureños, 624,000 y españoles, 613,000.

De otra parte, el Instituto Cervantes estima que por lo menos seis  millones de estadounidenses estudian español como segunda o tercera lengua. Según el censo de Estados Unidos del 2011, la población estudiantil que hablaba español sumaba 7.820.000 personas, de las cuales 3.600.000 cursaban educación primaria, 3.220.000 cursaban secundaria, y 1.000.000 eran universitarios.

Los escritores hispanos residentes en los Estados Unidos estamos llamados a tener una mentalidad más abierta y debemos ser conscientes de la fuerza que brinda la unión para concretar el anhelo de que nuestra literatura sea parte de la vida de nuestra comunidad. La renuencia a afiliarse y a ser parte de las organizaciones culturales hispanas va en detrimento de la comunidad tanto de lectores como de escritores. Tenemos escritores de prestigio que trabajan en solitario, lo que impide que exista una retroalimentación con los escritores en formación, y menos su reconocimiento. Este es el momento de unir nuestras fuerzas y propiciar oportunidades para todos. Es lamentable que muchos escritores hispanos, obnubilados por su ego, crean que solo escribiendo lograrán reconocimiento, y olvidan que para forjar en la comunidad hispana una cultura que privilegie nuestra literatura es condición sine qua non el trabajo en equipo.

Los inmigrantes recién llegados a los Estados Unidos se integran pronto con el grupo de hispanos, que no distingue entre nacionalidades y acoge con naturalidad a cualquiera que hable el castellano.  Con esa misma facilidad deberíamos acogernos y apoyarnos los escritores.  Nuestra competencia no son los otros escritores hispanos residentes en este país. Nuestra competencia es la invisibilidad, es permitir que la literatura en español siga siendo una minoría. Para poder surgir aquí como escritores necesitamos crear instituciones con recursos, con visión, capaces de implementar estrategias que hagan visible nuestra literatura y que nos apoyen en la publicación y distribución de nuestras obras tanto en español como en inglés. Pero para llegar a ello hay que hacer un trabajo de base que consiste en crear en nuestra comunidad la necesidad de la lectura, lo cual  se puede lograr, entre otras, con las siguientes estrategias: participando en actividades culturales, fundando movimientos literarios, conformado grupos de lectura, y siendo más proactivos para darnos a conocer. Unir fuerzas es unir capitales e intereses y trabajar mancomunadamente. No se trata de nuestros libros: se trata de la literatura en nuestra lengua.

El mejor idioma para comunicarnos con los hispanos radicados en los Estados Unidos es el español, pero hay que hacer algo más que escribir para levantar ese velo que impide que nos veamos y que lleguemos al corazón de nuestra gente.

pilar-velez-foto-blogPilar Vélez, escritora y poeta, es economista de la Universidad  Autónoma de Occidente de  Cali, Colombia, y magíster en Administración de Empresas de Nova Southeastern University. Es directora y fundadora de AIPEH Miami de la Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos/ Asociación Internacional de Arte y Cultura Hispana y creadora de la celebración internacional del Mes del Libro Hispano. Dicta conferencias y talleres a nivel internacional sobre Construya su Plataforma y marketing para escritores. Es miembro de Sigma Beta Delta, International Honor Society for Business, Management and Administration y de AMA, American Marketing Association.

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