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Conversación con María Bird Picó autora de “Tras esas gafas de Sol”. Pilar Vélez

Conocí a la escritora María Bird Picó, durante una conferencia de Construya su Plataforma de Marketing, invitada por la Cofradía de Escritores de Puerto Rico.

María, desde el momento en que nos conocimos y asististe a esa conferencia, ¿en que ha cambiado tu vida como escritora?

Cuando me conociste hace dos años, aún no había publicado mi primer libro. De hecho, me acuerdo haber comentado durante tu excelente charla que no me sentía cómoda usando el título de escritora sin tener un libro de mi autoría.  Aunque había publicado cuentos en una antología, sentía que el titulo me quedaba aún grande,  de la misma forma que toma más de un reportaje convertirte en periodista o más de una clase para ser maestro.

Logré publicar mi libro este año, algo que me da una gran satisfacción pues era un sueño que tuve por muchos años.  Y la experiencia ha superado las expectativas ante la respuesta tan positiva a mi libro de cuentos.

¿Cuál es el secreto de las gafas y cómo se relaciona con la autora?

No puedo andar sin mis gafas. Uso lentes de contacto hace 35 años y las gafas me ayudan a proteger mis ojos. Pero hay también una conexión emocional a ellas pues me siento menos vulnerable al usarlas. Lo primero  que hago al entrar al carro en las mañanas es ponérmelas, aún si está lloviendo.

Tengo un defecto-virtud y es que soy un libro abierto, sin filtro, como dicen algunos amigos.  Hago diariamente un esfuerzo de ser menos transparente y directa y las gafas ayudan pues, ya sabes, los ojos son el reflejo del alma.

A la hora de buscar el título para el libro, jugué con varios nombres usando las palabras “mirada” y “ojos”. Ya hay libros con esas palabras en sus títulos y decidí usar las gafas pues había escrito una columna humorística sobre mi obsesión con las gafas y mi teoría de que muchas personalidades perderían esa aura de misterio si no usaran gafas.  Imagínate a Jackie Onassis o algunos de los reguetoneros sin gafas.  De hecho, vi una vez a un cantante de música urbana que durante una entrevista se quitó por unos segundos las gafas y la imagen me impactó pues ya no era lo mismo.

¿Cómo es un día en la vida de la periodista y escritora Maria Bird Picó? ¿Cuál es tu rutina para escribir?

Todas las noches, a la hora de acostarme,  me pregunto cómo hice para sobrevivir un día tan cargado pues manejo no solo mi trabajo como periodista y directora de una revista especializada de negocios, sino la maestría que curso en Creación Literaria, mi familia y la escritura de ficción y guiones. Tengo también la dicha de estar rodeada de grandes amigos así que al menos dos veces por semana también me escapo para un café, almuerzo o vinito. Y no puede faltar mi caminata diaria de al menos 40 minutos.

Es por eso que los amigos más cercanos se quedan maravillados cuando anuncio que terminé un nuevo proyecto como un guion o novela corta. La clave ha sido la disciplina. Todas las semanas preparo mi agenda y para cada día no pueden faltar dos rayitas misteriosas que son dos páginas de un proyecto artístico. Si no logro escribirlas, se suman a las dos del día siguiente. Me funciona a la perfección.  Claro, a veces llega el sábado y tengo 10 acumuladas, pero trato de que no se acumulen tanto.

Para escribir solo necesito mi computadora. Uso mayormente una portátil así que puedo escribir hasta mientras espero en el carro que mi hija salga de  la escuela. Lo importante para mí es dejar que la historia fluya. Una vez pienso que está terminada, comienzo a revisarla detenidamente. Hay colegas que se enfocan tanto en que esas páginas que escriben estén perfectas que se trancan y no pueden seguir escribiendo. Lo mismo hago con mis reportajes periodísticos: los escribo sin detenerme y luego quito, añado, edito y corrijo.

Me llama la atención tu perfil, al ser periodista y escritora. ¿Consideras que el periodismo te aporta ciertas ventajas a la hora de desarrollar tu parte literaria?

Eso es un gran debate entre los mismos periodistas. Sí, han habido y hay excelentes escritores que fueron periodistas, pero son la minoría y muchos de ellos se dedicaron al periodismo cultural o escribían crónicas o columnas. Ese tipo de periodismo es muy diferente al de reportar noticias diariamente o escribir sobre temas especializados, como ha sido mi caso.  Desde que comencé a ejercer el periodismo hace 27 años me dediqué a escribir sobre negocios y economía.

De hecho, de los muchos periodistas que conozco,  apenas dos o tres son escritores publicados. Son tipos de escritura muy diferente y no se puede asumir que por dominar a una se te hará más fácil la otra.  (Uso el ejemplo de que un cirujano cardiovascular no necesariamente tiene la destreza de un neurocirujano). En mi caso siempre escribí desde niña, y comencé formalmente a escribir cuentos  tras tomar un taller de cuentos. Esto se dio después de que una querida amiga, Ivonne García,  leyera cartas personales que yo  escribía y me exhortara a dedicarme a tomar el taller.

Lo que sí siento que aporta el periodismo a mi escritura es exponerme a una infinidad de temas y personajes, al igual que la oportunidad de viajar.   

Si tuviéramos que describir la línea que separa tu oficio como periodista y el de escritora, como lo plantearías. ¿Hay una línea? 

El fin del periodismo es informar; mi responsabilidad es investigar y ofrecerles los datos a los lectores para que ellos, no yo,  formulen una opinión y reaccionen.  Al menos sigo siendo de la vieja escuela de que lo que pienso sobre el asunto que informo no debe estar mezclado en la historia. Claro, hay otras vertientes del periodismo como los columnistas que sí lo hacen pues no tienen que  ser imparciales.

A la hora de escribir literatura doy rienda suelta a la imaginación pues no estoy atada a reportar datos. Creo mi propio mundo y puedo jugar con el lenguaje y el tiempo . El humor y la exageración, algo que caracteriza parte de mi escritura, no tendrían cabida en el periodismo.

Portada Tras esas gafas de solDe que se trata tu libro “Tras esas gafas de sol”? y en quien o que pensaste cuando lo escribiste?   ¿Cuál es el mensaje de esta obra?

Mi libro es una colección de cuentos protagonizados por mujeres. La verdad es que escribí algunos cuentos hace más de 10 años pues iba a ser publicados por una editorial local, bajo el título Los espejos turbios. Para hacer una historia larga corta, la publicación no se dio a pesar de haber firmado un contrato y me descarrilé de la literatura para enfocarme en mis hijos y explorar la escritura de guiones de cine.  Seguí escribiendo otras cosas como dos novelas corta que espero publicar el próximo año.

Hace cuatro años comencé a estudiar la maestría en Creación Literaria que creó justamente el profesor de los fabulosos talleres de cuento que había tomado en la década de los 90, el Dr. Luis López Nieves, un exitoso escritor a nivel internacional.  Me acuerdo como hoy la temblequera que sufrí el primer día que me senté a escribir un cuento tras 15 años sin hacerlo. Lo maravilloso fue descubrir que el talento seguía ahí. Escribí otros cuentos y por eso mismo de que sentía que no podía llamarme escritora sin un libro con mi nombre, decidí publicar.

Lo interesante es que los cuentos no fueron escritos con el propósito de publicarse en un mismo libro, pero hay un hilo conductor que es precisamente esos sueños, miedos, alegrías y pasiones que todos los seres humanos albergamos y que muchas veces escondemos. Las gafas son la metáfora de esos subterfugios a los que recurrimos para ocultarlos o hasta aniquilarnos, tales como el materialismo desenfrenado, la obsesión por la belleza, el tratar de ser quien no se es, etcétera.  En los cuentos, algunos de los personajes eran hombres, pero decidí convertirlos a mujeres para darle más cohesión temática al libro pues la foto de la portada es precisamente una mujer con gafas. Y ha sido maravilloso que tanto hombres como mujeres se han identificado con las historias.

En la mayoría de los cuentos  uso el humor pues es algo que me apasiona desde niña. Siempre menciono el ejemplo de Mafalda y El Chavo de Ocho, que siguen dándonos cátedra a pesar de que llevan décadas en el mercado; la clave para mí ha sido el uso del humor para profundizar “sin querer queriendo” en nuestra realidad humana.

Los cuentos han calado hondo pues presentan los retos y los conflictos de la sociedad moderna, como el afán de criar hijos perfectos, la obsesión por la belleza, la insatisfacción con una carrera profesional exitosa, el generarse uno mismo la felicidad, la hipocresía social y el cuestionarnos si la vida es en efecto un libreto que hay que seguir al dedillo.  

¿Si tuvieras que darle una recomendación a un escritor novel, que le dirías?

Mi recomendación es que lean, escriban y se expongan a muchas experiencias de vida. La lectura es crucial, pues no solo abonas a tu vocabulario, sino expandes tus horizontes. Me crié en un hogar con diez hermanos y aunque no había dinero para salir a comer, viajes y estar siempre a la moda, nunca faltaron los libros pues mis padres y hermanos eran todos lectores voraces.  Pasarse los fines de semana leyendo era la norma.  De hecho, mi mayor tesoro material es la primera edición del maravilloso libro Mujercitas de Louisa May Alcott que me regaló mi madre. Cuando leí ese libro a mis ocho o nueve años me identifiqué con Jo March, la hermana irreverente que se convierte en escritora.  

Si tienen la oportunidad de tomar talleres de escritura, eso es clave pues también conocerán a otros escritores que leerán lo que escriben.

Lo más importante es escribir. Llevo siempre conmigo una libreta para apuntar ideas que se me ocurren y hasta palabras que leo y me llaman la atención.

¿Qué lee María Bird Picó?  ¿Qué libros has leído este año?

Gracias a la maestría que curso (tomo solo un curso por trimestre), he leído este año unas obras maravillosas como El extranjero (Albert Camus); Teresa Raquin (Emilio Zolá), Póstumo el transmigrado (Alejandro Tapia y Rivera)  y El Amante (Marguerite Duras).  Esta última, de Duras, ya la había leído hace varias décadas y me volvió a hipnotizar con una prosa hermosa y exquisita. Teresa Raquin es una joya literaria que no pude soltar una vez comencé a leer por la trama y la excelente caracterización de los protagonistas. Un ejemplo de que cuando algo está bien narrado su vigencia está asegurada.  (Lo mismo me pasó con La piel de zapa del mismo autor).

Por placer, recién leí El tiempo entre costuras, la primera publicación de una autora española,  que me atrapó desde la primera página.  Otros libros que leí por placer son Una misma Noche, del argentino Leopoldo Brizuela y Mujeres de la española Rosa Montero.

¿Cuáles son los planes para el 2015? ¿En que libros y/o temáticas estas trabajando o estas interesada?

Mi meta es publicar mi primera novela el próximo año. No quiero dar muchos detalles pues la someteré a un certamen. Selecciono certámenes que me incentiven a escribir nuevos temas o en otros formatos. También me sirven para forzarme a terminar un proyecto pues soy de las que produce bajo presión, quizás por mi formación periodística. Ahora termino una novela que tenía pensado enviar este año para un certamen internacional. No la tendré a tiempo pues la publicación y el mercadeo de mi libro me tomó  más tiempo de lo que había estimado. Pero la tendré para el próximo año.

Lo importante es que di el primer paso este año con Tras esas gafas de sol. El comentario más halagador que recibo es que quieren seguir leyéndome pues encontraron mis cuentos refrescantes y diferentes.  De hecho, a algunos lectores no les gusta leer cuentos y me leyeron ya sea porque me conocen o alguien les recomendó mi libro. Y les gustó lo que leyeron, lo cual  me halaga pues a mí tampoco me gusta leer libros de cuentos a pesar de ser fanática de cuentistas como Julio Cortázar, Dino Buzzati, Ray Bradbury, Ana Lydia Vega, José Luis González, Luis López Nieves y Maupaussant.

Para las personas que deseen establecer contacto contigo y/o comprar tu libro, donde pueden hacerlo.

Me pueden escribir a trasesasgafasdesol@yahoo.com. También me consiguen en Facebook. El libro está disponible en Amazon, Kindle y estará en la Feria Internacional del Libro de Miami, en la carpa de la APIPEH.

Sobre la autora:  María Bird Picó reside en San Juan, Puerto Rico.  Dirige SCT Iberoamérica, una revista iberoamericana especializada en comercio minorista y centros comerciales. Tras concluir una maestría en asuntos latinoamericanos en la Universidad de Nueva York (NYU), trabajó como voluntaria de los Cuerpos de Paz en Costa Rica. Está casada con el ingeniero tico Johnny Hernández y es madre de Juan Andrés y Ana Carolina. Es también guionista y pronto espera llevar a la pantalla su primer largometraje.  Dos de sus cuentos fueron publicados en el 1997 en la antología Te traigo un cuento de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

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